Una responsabilidad que reconoce que “a veces pesa un poco”, pero “uno esto lo hace porque le gusta y para disfrutarlo, y entonces hay que relativizar las cosas”. “Es verdad que ser la cara visible conlleva una responsabilidad, pero se acepta y se intenta hacer lo mejor posible”, apunta Carlos.
Asimismo, admite, como todo murguero, que “es cierto que a veces es sacrificado y difícil de compaginarlo con la vida familiar o con amigos, pero si te gusta se busca la manera. Sarna con gusto no pica”, asevera.
De estos tres años “con unos compañeros excepcionales” se lleva solo cosas positivas. “Me quedo con lo personal, la verdad es que siempre me han tratado genial, con mucho respeto y cariño. Con el plus de que las cosas han ido bien y disfrutando de ello. Una experiencia muy grata y de la que he aprendido mucho, como en mi etapa anterior”, destaca.
UN PROYECTO DE GRUPO
Carlos anuncia que el público se encontrará “una murga simpática, con ironía y sarcasmo y que intenta hacer reír con la letra, caricaturizando las cosas que pasan en el día a día y de la actualidad, y en esa línea vamos a ir y esperamos que le guste a la gente,” de acuerdo con el proyecto que han querido desarrollar en los últimos tres años. “Un proyecto que hemos hecho entre todos”, valoró el director de la murga, y en el que destacó el papel de Óscar Gómez, director musical de la agrupación y “pieza clave”. “Es el motor por el que gira todo esto, es un crack en su trabajo y como persona y tiene la capacidad de sacar siempre lo mejor de quien tiene a su alrededor”, afirmó.
Ni Pico-Ni Corto nació en 1973 como murga infantil y fue en 1982 cuando dio el salto a la categoría adulta. En la edición del Concurso de Murgas Adultas de este 2017 participará en la primera fase, que tendrá lugar el próximo lunes, 6 de febrero, a las 20.30 horas en el Recinto Ferial.
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