Fumero atiende de este modo a la petición que le han trasladado una veintena de vecinos de los alrededores de la plaza y avenida marítima de El Porís, después de que esa actividad de tambores se viniera realizando más de dos años en tres lugares diferentes del núcleo costero de Arico.
Elena Fumero indicó que no descarta “que haga la actividad en otro lugar donde los vecinos y vecinas de Arico no salgan perjudicados, porque ahora mismo donde realizan los ensayos incumple con la normativa vigente sobre contaminación acústica”, remarcó la alcaldesa. Esta opción ha sido descartada, por el momento, por el director de Bloko del Valle, Unai Cañada, quien se queja, además, de que “la alcaldesa no nos ha informado nunca de esas quejas de manera oficial, ni siquiera nos ha dicho cuál es la ilegalidad que cometemos, si es que la hay”.
A raíz de la polémica suscitada por los ruidos, para unos, y arte, para otros, que ocasionan el medio centenar de tambores los martes por la tarde, hace justo una semana hubo una reunión con una treintena de vecinos, en la que Unai Cañada leyó un comunicado en donde habló de las bondades culturales de Bloko del Valle y su ascendencia con la participación ciudadana en otros lugares como Euskadi, Cabo Verde y Kenia, mientras los vecinos, representados en la mesa por Cande y Rubén, expusieron sus quejas por realizar la actividad en el centro del Porís, en la plaza y en la avenida, perjudicando el descanso de mayores y niños.
Recuerda Cande, una de las vecinas reivindicativas, que “la reunión de vecinos que se realizó en El Porís de Abona fue para solicitar que Bloko del Valle rotará los ensayos por las molestias de ruido que ocasionan cada martes, más el botellón que realizan después de los mismos hasta las 12 de la noche”, una propuesta a la que “el representante de la asociación se negó en redondo”.
“Los representantes del Ayuntamiento, con la alcaldesa al frente, allí presentes, junto con un representante policial, dejaron claro que no podían continuar con los ensayos, puesto que, como se les ha comunicado en varias ocasiones, no reúnen los requisitos necesarios para permitirles esa actividad, por lo que están cometiendo una ilegalidad”. Ante esto, la alcaldesa ya ha puesto el asunto en manos de la Subdelegación del Gobierno.
La representante vecinal también habló de “personas mayores con problemas de salud” que se han quejado del ruido de los tambores.
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