Han confundido el espectáculo representado por la compañía teatral Abubukaka el pasado año 2016 con el montaje de este año. Y lo han mezclado todo, para mal. Y se ha montado la gorda. Y han querido poner al alcalde lagunero, José Alberto Díaz Domínguez, en una injusta, mezquina y endiablada encrucijada.
La censura, y aún más la censura previa, hace años que por suerte o gracias a Dios (como prefieran) ya no existe en nuestro país. Ni José Alberto Díaz ni ningún otro alcalde pueden erigirse a estas alturas en censores. Miguel Zerolo, siendo alcalde de Santa Cruz, no pudo censurar previamente el impresentable espectáculo de Rafael Amargo en los carnavales de 2007, cuando sacó a la Belén Esteban en plan Madonna crucificada.
Y el alcalde de Las Palmas de Gran Canaria, Augusto Hidalgo, no pudo censurar previamente, ni posteriormente impedir, que Borja Casillas (Drag Sethlas) saliera al escenario y ganara el certamen Drag Queen de la capital canariona el año pasado.El Cotarro. José Carlos Marrero
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