Y es que los centros de educación especial de toda la Isla fueron fieles a su cita con Aguere y volvieron llenar de color y jolgorio todo el recorrido por cuarto año consecutivo ante la atenta mirada de familiares, educadores y colaboradores, que no desaprovecharon la ocasión para sumarse a lo que fue una fiesta en medio de una auténtica serpiente multicolor.
La imaginación, la música, los ritmos, los gigantes y cabezudos, los carricoches y los disfraces reciclados volvieron a marcar la diferencia en una jornada en la que La Laguna brilló por sí sola gracias a un carnaval distinto por el que el ayuntamiento ha apostado decididamente.
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