"Aixa es mucha Aixa", dice Tati de su hija, a quien califica de "muy diva. Divertida, siempre con el móvil y haciéndose fotos para el Facebook. Le encanta ir de tiendas y ver escaparates". Como cualquier adolescente. Pero ella padece una enfermedad rara, crónica y degenerativa: la polineuropatia sensorial mixta desmianalizante. Inmovilizada de cintura para abajo, con graves problemas respiratorios y una presión constante en los órganos delanteros del cuerpo, Aixa desarrolla su vida en silla de ruedas. "A los tres meses, explica Tati, empezaron los problemas de cataratas y luego tuvo una hipoacusia (sordera)".
De Tenerife a Las Palmas y vuelta, además de varias visitas al Valle de Hebrón de Barcelona en 2013. Siempre el mismo diagnóstico: no es posible operar. Hasta mayo pasado. "Fuimos a Navarra desesperados, cuenta Tati, y llegó la esperanza. Tiene una rotación de pelvis y cadera, algo que no sabíamos antes, lo primero a afrontar. Y los neumólogos dicen que es posible. Por primera vez, ella quiere operarse y tenemos cita el día 10 de agosto para entrar a quirófano el 13. Lo que no tenemos son recursos económicos".