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miércoles, 4 de marzo de 2020

Representan el ahorcamiento de un cazador: Los animalistas usan los carnavales para atentar contra la caza y los cazadores

Animalismo«¡Atención! Coto de caza de humanos» podemos leer en un cartel colocado junto al árbol del que se ha colgado un muñeco vestido de cazador. Junto a la imagen, el responsable del post escribe lo siguiente:
COTO DE CAZA PRIVADO
Hoy le tocó a los conejos cazar algo…
!Al del medio lo colgamos, no sabía cazar!

La intachable respuesta de los cazadores

El grupo de Facebook Cazadores de Canarias ha escrito una publicación condenando los hechos:
El carnaval de Tenerife, escenario de radicalismos y fomento del odio hacia las personas. Ante una sociedad cada vez más progresista, exenta de muchas necesidades básicas y desvinculada del ámbito rural, algunos energúmenos afloran e incitan al odio hacia las personas, mujeres, hombres, los más mayores y niños por su inclinación cultural, basada en las tradiciones del campo, faltando enormemente a la condición más humilde de la persona, la descendiente del mundo rural, aquella que gracias a actividades como la ganadería, agricultura y otros métodos como la caza, la pesca, recolección, etc. fueron capaces de alimentar familias merced de estas fuentes, vender sus carnes y productos, para así ‘sacar adelante’ el futuro de sus hijos, con mucho esfuerzo y sudor.
Hoy, centenares de ‘ninis’, que no saben valorar el esfuerzo pasado y presente de las personas dedicadas al ámbito rural, agreden a toda una generación y atentan contra su propia historia, pues hay que recordarles, pues probablemente no hayan estudiado lo suficiente, que el ser humano comenzó a evolucionar y a desarrollar su sistema nervioso central gracias a las fuentes de proteínas que obtenían mediante la carne de caza, proteínas que a más de uno no le vendría mal para paliar sus carencias neuronales.
No es de extrañar que ante situaciones como estas, cada vez más provincias del ámbito rural españolas se echen a la calle para exigir que se les escuche.
Estamos ante la involución del ser humano, un ser que ha perdido la humanización por sus semejantes, que se ha materializado en priorizar los ideales socioculturales, gustos y otras inclinaciones discriminando de manera sectaria a colectivos que piensan o actúan diferente.