Aunque nadie sabe a ciencia cierta la fecha de la que data esta celebración, lo que sí se conoce es que estuvo prohibida y olvidada hasta que, para regocijo del pueblo herreño, la recuperara Benito Padrón Gutiérrez, con la ayuda de su hijo Ramón Padrón y la de los miembros del Grupo Folclórico Tejeguate. De esta manera, han logrado mantener la representación de Los Carneros de Tigaday como el ejemplo más emblemático y representativo del carnaval en la isla de El Hierro.
La fiesta comenzó y terminó con una estampida, el sonido de los cascabeles y la aparición del rebaño, entre los que se encontraban jóvenes ataviados con pieles acompañados de máscaras espeluznantes, conocidos de forma popular como "locos" que, además de ser los encargados de ayudarles en el arreglo de su disfraz, son quienes les procuran el betún. "Si estos días por las calles de Tigaday oyes el sonido de unos cascabeles, corre y no te detengas porque, con toda probabilidad, terminarás embetunado", rezan en voz alta.