Mucho bailoteo, y mucha confusión también. El primer carnaval diurno celebrado en la calle mayor de Triana sembró las dudas entre las familias participantes, que pensaban que el evento comenzaría con un pasacalles a las 12.00 horas y en realidad tuvo comienzo a las cuatro de la tarde. Los talleres infantiles, las actuaciones musicales y la dinamización del payaso Rafaelillo El Clown salvaron la jornada carnavalera.Niños vestidos de superhéroes, frenéticos bailes enfrascados de plumas y diamantes, tambores y un payaso en un escenario. Estas fueron las claves de la jornada que vivió ayer la calle mayor de Triana, en donde se celebró por primera vez un carnaval diurno. Los talleres infantiles (karaoke, pintura y maquillaje), los conciertos en el escenario frente a la escultura de Martín Chirino y el pasacalles fueron las actividades que dinamizaron esta gran fiesta, orientada en esta ocasión a los más pequeños y a sus familias. Sin embargo, faltó más música y sobró mucha confusión.
"Esto no parece que esté muy bien organizado, pero lo estamos pasando bien", afirmaron por la mañana una gran cantidad de familias. "Se supone que esto empezaba a las doce de la mañana, pero aquí no hay nada", sostuvieron por su parte algunos niños en la plaza Stagno, situada en la trasera del teatro Pérez Galdós, sin saber que en realidad no se iba a celebrar nada.
Familias de vaqueros, de sombrereros locos, de dragones y de guardianes espaciales se aglutinaron en este espacio con la intención de seguir a las comparsas y las batucadas que realizarían un recorrido a lo largo de Triana. Y no ocurrió, porque en realidad el pasacalles estaba programado para las cuatro de la tarde. "Pero si nosotros teníamos el programa en casa y en este se anunciaba que el carnaval comenzaba al mediodía, ¿qué habrá pasado?", señaló una señora enfundada en un traje de Minnie Mouse y un bebé con orejas de ratón en sus brazos. La respuesta es: un error interno y una mala comunicación.