La tarde de ayer no fue un sábado de compras cualquiera en Vecindario. A pesar de que los comercios permanecían abiertos, el escaparate de la jornada estaba en la calle: batucadas, monjas, novias cadáver, jeques árabes... hasta la escultura de Francisco Suárez, dedicada al "Voluntariado", lucía una boa fucsia enrollada en el cuello para la cabalgata.
"Abran paso, que voy a coger tomates a la finca de Juan Espino en El Goro", grita una Negra Tomasa recién llegadita de Cuba. Llegó por la mañana en barco a la Isla, "por eso de que Fidel no les deja salir de La Habana en avión", con los tacones puestos y "predispuestos" a encontrar "un machito" que le acompañe durante su estancia en los carnavales del Sureste.