En los antiguos vestuarios del campo de fútbol de Santiago Apóstol se confecciona la fantasía de la novel murga infantil Redoblones. Mientras los mayores hacen gorros y complementos, los niños ensayan en el piso superior, donde tuvo su sede la desaparecida Paralepípedos. Amparo, tesorera de la asociación, fue el ángel de la guarda de la murga que los acogió.Los locales huelen a preCarnaval: pegamento y café. Hay caras conocidas, que siguieron a Jose "El Pirata" cuando salió de su "Cajita de Música", a final del Carnaval 2017. En el taller de los hombres, Gonzalo, el jefe; que trabaja en serie con Diego, José Hernández y Jonathan (llevado de Bambas).
Pared con pared, ellas. En torno a una mesa tan grande como el local, Amparo, Pili, Alicia, Marta, Patricia y Carla, y por supuesto, Nayra, pendiente de todo. Parte fundamental del equipo, Merci Llarena. Tiene la difícil misión de frenar los empeños del "Pirata", a quien todo le parece poco para los niños. El taller chino se quedó en Rebeldes; este es el taller del Pirata. La referencia a la murga infantil más antigua del Carnaval es obligada, por cuanto significa para la propia historia y porque ahí tuvo su cuna Jose, hijo del presidente. "Paco es el maestro en el disfraz, el artesano; está claro. Jose es el artista con el repertorio", dice Merci.


