Hablar del cartel del Carnaval es hablar de Juan Galarza. Pocos como él han sabido convertir, y resumir, en un cartel la esencia de esta fiesta a los largo de varias décadas. Suyos son los más recordados por muchos chicharreros, sobre todo, aquellos que contienen las imágenes que vienen a la cabeza cuando se piensa en Carnaval; sus arlequines, sus dibujos cuidados al detalle, sus canarios… Solo Juan Galarza puede presumir de haber hecho no solo el primer cartel en 1962; sino, además, ser el autor del primer programa, un no cartel, que dio inicio a las Fiestas de Invierno. Su vinculación con la fiesta va más allá, ya que firmó innumerables programas de las recordadas piñatas del Centro de Iniciativas Turísticas o afiches para marcas comerciales.
Larga historia
Juan Galarza Cabrera (El Puerto de Santa María, 1932) es una figura indiscutible dentro del Carnaval de la capital tinerfeña. Gaditano de nacimiento, pero afincado en Tenerife a los dos años de edad, fue de los pioneros que convirtió el cartel anunciador del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife en una obra de arte. Cuando arrancaron en 1961 las Fiestas de Invierno, comenzó a plasmar el espíritu de la principal fiesta chicharrera en un cartel anunciador; una tradición que aún sigue vigente y que, cada año, se convierte en una de las citas obligadas del calendario carnavalero.
Galarza ilustró en 1961 el primer programa de las Fiestas de Invierno. Un no cartel que acabaría siendo la simiente de una tradición que ha llegado hasta nuestros días y cuya presentación suele ser el pistoletazo de salida para la fiesta y, sobre todo, para su promoción no por toda la Isla, sino en el resto del territorio nacional y el extranjero.
Ya en 1962, ideó el primero de los ocho trabajos que ha firmado a lo largo de cinco décadas de vinculación a las carnestolendas. El último cartel lo realizó para las fiestas de 2008, el año en que Santa Cruz se vistió de magia. En esa ocasión, el Organismo Autónomo de Fiestas y Actividades Recreativas del Ayuntamiento capitalino eligió, sin concurso, la figura de este artista polifacético como persona idónea para plasmar la esencia del Carnaval y se escenificó en esa decisión la voluntad municipal de volver a los orígenes después de varios años en los que los carteles venían firmados por artistas de talla (unos más que otros) internacional y sin (en algunos casos) ninguna vinculación con la fiesta de la máscara. Por no hablar, además, de que el año anterior pinchó la apuesta por darle al Carnaval un barniz más glamuroso, convirtiendo la fiesta en un desfile (nunca mejor dicho, pues ese año las carnestolendas tuvieron la moda como inspiración) de estrellas y estrellados ajenos a la tradición carnavalera.
Esa vuelta de Galarza fue muy aplaudida por los carnavaleros, pues evidenciaba que Santa Cruz volvía a recuperar los aires tradicionales del Carnaval y consiguió que los chicharreros se sintieran identificados con la imagen que el diseño del cartel refleja de estas fiestas.
Hasta llegar a 2008, Galarza había realizado un largo recorrido carnavalero. A aquel programa de 1961, le siguieron ocho carteles oficiales más (1962, 1963, 1964, 1968, 1978, 1980, 1981 y 2008), aunque hay muchos otros no oficiales que siguen presentes en el recuerdo de los carnavaleros.
Piñata del CIT

En los años en los que la fiesta se vivía de una forma más familiar, Galarza Cabrera, junto a Antonio Molano (autor de los textos), firmaba cada año el programa de la legendaria Piñata del Centro de Iniciativas Turísticas de Santa Cruz de Tenerife. Una de las citas más esperadas del calendario carnavalero, a la que Galarza y Molano daban vida con un programa lleno de chistes, arte y guiños velados, tanto hacia los organizadores como hacia los asistentes. Esos programas, hoy verdaderas joyas, esconden en sus dibujos y los textos las pequeñas historias que fueron tejiendo la Historia en mayúscula de estas fiestas.
Pero la vinculación de Juan Galarza, el cartelista del Carnaval, fue mucho más allá. Carteles para firmas comerciales (Ron Guajiro y Cocal), para las fiestas de Puerto de la Cruz o para el rally que cada año convocaba el Club de Automóviles Antiguos de Tenerife coincidiendo con las carnestolendas, son solo algunos de los trabajos alternativos que firmó Galarza.
Destaca, por su belleza, el homenaje implícito que ya en las Fiestas de Invierno, hizo a Enrique González, el padre de las murgas. Casi 40 años antes de que Santa Cruz le rindiera homenaje dedicándole un Carnaval (el de 2010), Galarza ya le hizo protagonista de un cartel.