No tienen ni idea de lo que es vivir en la década de los 80 pero de poco importa. Lo que primaba era pasarlo bien y, como la inmensa mayoría de los colegios del municipio de Santa Cruz de Tenerife, el de Ofra-Vistabella se inundó ayer del espíritu carnavalero.
No faltaron las mascaritas. Pero nada de improvisar. Los más pequeños llevan semanas preparando sus fantasías para la ocasión, la mayoría con materiales reciclados. Como espectadores para disfrutar de su espectáculo, sus familias. El trabajo estaba hecho y sus canciones más que aprendidas. Solo tenían que pasarlo bien y disfrutar.
La función comenzó un poco más tarde de lo previsto en el patio del colegio. Los familiares, cámaras en mano, no dejaron de inmortalizar el momento en el que sus pequeños salieron a escena.
Los alumnos de todos los cursos se convirtieron en auténticos murgueros. Interpretaron temas de los 80 con letra crítica, donde no se olvidaron de mencionar a sus profesores o lo poco que les gusta estudiar Matemáticas. Caracterizados como Michael Jackson, las Tortugas Ninja, los protagonistas de Grease o el grupo Parchís se metieron en el papel y deleitaron a todos con sus creaciones.
Antes de que diera comienzo la cabalgata en el exterior del centro, como sorpresa para todos, la dirección anunció la llegada de Chinchosos, que interpretaron su conocido pasacalles y su despedida. Sirvió de antesala para lanzarse a la calle a mostrar sus disfraces.