La canción se compuso en plena caída del régimen franquista. Al ritmo de la samba de la orquesta Nicanrandy, los tinerfeños borraron de su vocabulario eso de “fiestas de invierno”, como ardid para evitar la censura, para asumir que en febrero, Santa Cruz ya estaba en “Carnaval”. En ese entonces Agustín Ramos, miembro de la referida orquesta, ya era todo un experto en la composición y más todavía en la trompeta. “Yo empecé en la música con 10 años, en 1951, cuando mi tío me dio ese instrumento para que formara parte del grupo Columbia”, relata en una reciente entrevista concedida a este periódico.
Pocos años después, en la década de los 80 del siglo pasado, mientras se declaraba que la de Tenerife era una Fiesta de Interés Turístico Internacional, todas las orquestas de la isla ya incluían la composición de Agustín Ramos y Delfín Yeste en su repertorio. Así como los grupos del Carnaval subían al escenario del Teatro Guimerá sus propias versiones de este tema. Estaban Los Gavilanes, que grabaron una cuña de radio cambiando una parte de la letra; los Danzarines Canarios, que fueron los primeros comparseros en convertir Santa Cruz en Carnaval en un tema de batucada; varias rondallas la adaptaron también a su pasacalle; la afilarmónica Nifú Nifá “hizo una versión, por supuesto, con otra letra, alegórica al Carnaval y a la crítica que nos tiene acostumbrados”, describe Ramos; y Los Fregolinos, que tocan el tema en su presentación.