

Acostumbrados a saborear las miles del éxito año tras años durante finales de los 80 y comienzos de los 90, Mamelucos entró en barrena. Lejos de hundirse, los de la Casa del Miedo han mantenido la misma ilusión de siempre y lo más reseñable, sin variar un ápice sus señas de identidad. En 2012, tras 11 años de sequía, los Mamels vuelven a mojar. Antonio Ramírez valora lo que supone un galardón para el grupo que dirige desde hace su fundación, hace ya 32 años.
–¿Contento por ese tercer premio?
–Yo sí. A nosotros no nos preocupa tanto eso de no haber ganado algo en Interpretación desde hacía más de una década. Sin embargo, ha habido otros años en los que no hemos conseguido nada y he acabado más contento. En este concurso viví una sensación rara por el sonido.
–¿Esperaba algo más?
–Creía que estaríamos un poquito más arriba. Es verdad que en un momento de nuestra actuación hubo algún lapsus, pero también es cierto que cuando pasa eso a Mamelucos se le mira con lupa. Otras murgas, en años anteriores, han cometido fallos más graves y se les ha premiado con un galardón mayor.
–¿Se puede decir que Mamelucos se quita un peso de encima?
–Para algunos componentes quizá sí, pero para mí no. Te dicen que hemos subido un peldaño, pero nosotros seguimos haciendo cosas igual que siempre. Igual hay que valorar que después de tantos años seguimos en concurso sin haber logrado nada. Me causa risa cuando comentan que este año en la final volvieron los grandes Mamelucos.
–¿Pero no llega a desesperar el ver que se hacen un sinfín de cosas y no se da con la tecla?
–Repito que a algunos componentes sí les ocurre, y más cuando crees que el papel es digno. En cuanto a la directiva, Manolo Peña vive un cartón como el que más y va a un concurso a ganar: yo también, pero no es algo que me obsesione porque hay cosas ante las que no puedes luchar.
–Este premio coincide con la llegada a la murga de Jonás González y Airam Bazzocchi como letristas. ¿Tiene algo que ver?
–Evidentemente. A los dos se les ha dejado trabajar a su aire, aunque con alguna que otra aportación personal. Y el resultado ha sido favorable, ya que se han aportado y han ayudado a la consecución del premio.
–Su presencia ha coincidido con que tanto usted como Manolo Peña han dejado de escribir. ¿Es un paréntesis o ya un punto y final?
–No lo sabemos. Este año marcamos algunas pautas a unos letristas que aceptaron esas opiniones. Si Mamelucos necesita en un momento dado que hagamos letras, pues nos pondríamos y arrimaríamos el hombro. Seguramente tenga cosas en mi tintero que aún se pueden sacar. El protagonismo de una persona te puede llevar al fracaso y por eso yo me considero solo una más dentro de la murga.
–¿Con la llegada de Airam Bazzocchi ha dado Mamelucos con la gallina de los huevos de oro?
–A mí, desde un primer momento, me gustó una cosa suya, y es que propuso temas que a su entender eran del sello de Mamelucos. Y viendo la final así ha sido. De cara al futuro desconozco lo que ocurrirá. Es cierto que en algunos momentos hay que reconducirlo, pero creo que es un letrista muy válido. No sé si dará con la fórmula necesaria, pero es alguien muy interesante que aporta cosas positivas. Al igual que con Jonás tengo un gran feeling con él.
–Con todos estos condicionantes, ¿ya hay que considerar a Mamelucos entre los grandes favoritos para 2013?
–No, no. Ha habido años en los que no estamos y eso puede ocurrir de nuevo. Trabajaremos para que nos vuelva a cuadrar, pero ya es caro estar en la final y más aún alcanzar premios. Paso a paso.
–Con esa dificultad que usted comenta, ¿no se ha ganado Trapaseros por derecho propio concursar en Santa Cruz sin necesidad de ganar en el Norte? ¿O quizá lo que pasa es que se les ve ya como un competidor directo?
–En su momento se apostó porque viniera una murga del Norte. Tienen ese derecho concedido por las propias murgas y el año que viene los veremos aquí de nuevo. Yo no soy nadie para abrirles la mano o para vetarlos. A lo mejor hay que vetar otras cosas más importantes.
–¿Nunca más el Estadio?
–Lo de este año fue una gamba de la organización. Había un antecedente del año pasado y se sabía que resultaría prácticamente imposible llenar el Estadio. Se mejoró el sonido, pero falló el público. Antes del propio concurso ya las murgas dudábamos, y eso hizo dudar a la gente, a los que se añaden aquellos que el año pasado pagaron una entrada y salieron escaldados porque no se enteraron de nada. Como no hay garantías de actuar en un Estadio en condiciones, pues no repetiría.
–¿Volver al Recinto Ferial es la alternativa?
–Yo personalmente me quedo con la plaza de España. Allí la fiesta era más fiesta. El Recinto tiene muchas ventajas y seguramente sea el sitio ideal, pero si me dieran a escoger volvería a la plaza de España
–Es el director con más años al frente de una murga. Con todos los concejales de fiestas con los que ha tenido que lidiar, ¿le gusta el andar de la perrita con Fernando Ballesteros?
–Realmente lleva poco tiempo para realizar un análisis concreto. Le noto que intenta ser bastante cercano y habrá que esperar hasta el final del Carnaval para valorar su trayectoria después de una fiesta grande como esta. Tampoco lo he visto tomar grandes decisiones, sino que se limita al más de lo mismo. Por ahora no hay nada suyo que me llame la atención.
–En concurso lo denunció Triqui Traques y lo denunció Mamelucos. ¿Tan perseguidos se sienten los grupos de La Noria?
–Bueno, como ejemplo puedo decir que el mismo día de la final, nada más quitarme el traje, tuve una conversación con un mando de la Policía que nos obligaba a cumplir la norma y cerrar nuestro local a las 2 y media. No entendieron lo que significaba esa noche para nosotros con casi 400 personas allí. Sin quitar que en algunas situaciones los empresarios y los vecinos tienen razón, todo esto ha sido algo persecutorio para nosotros. Parece que La Noria se ha convertido en el Bronx de Santa Cruz. En ocasiones ha resultado humillante ver a compañeros contra la pared para ser cacheados. Gente discreta. A veces se han extralimitado. Creo tanto la concejala de Seguridad, Carmen Delia González, y el alcalde no han sabido medir en determinados momentos. Nos han metido a todos en el mismo saco y eso no es justo.

Carlos García