Los servicios de limpieza del Ayuntamiento de Santa Cruz han recogido en las calles de la ciudad durante estos Carnavales 528 toneladas de basura (528.000 kilos), casi 23 toneladas más que en 2017. Se han empleado 3,9 millones de litros de agua depurada y 4.725 litros de productos químicos, aunque aún se tendrá que seguir trabajando durante más de una semana para poder eliminar el "olor a Carnaval" que se respira en la capital. El Consistorio anuncia que el próximo año se establecerán una serie de medidas destinadas a conseguir una fiesta más limpia. Se obligará a los chiringuitos a vender vasos reutilizables y a los ciudadanos a comprarlos; se intensificarán las campañas de concienciación para que los carnavaleros ensucien menos y reciclen más; y en relación a los orines, se multiplicará el número de baños portátiles y se diferenciarán por sexos, adquiriendo nuevos modelos de urinarios "abiertos" y "cerrados".Así lo ha anunciado este martes, 20 de febrero, el concejal de Servicios Públicos, el nacionalista Dámaso Arteaga, quien destaca que esta edición de la fiesta ha finalizado "con el mayor registro en cuanto a recogida de basura de los últimos diez años". Aunque el edil explica que este aumento de residuos también se debe a que ha habido más ciudadanos en la calle disfrutando del Carnaval, reconoce que se deben tomar medidas de cara a las próximas ediciones de la fiesta para lograr que esta sea más limpia. "Los operarios de limpieza hacen un gran esfuerzo durante los Carnavales, con casi 8.000 horas de trabajo. Debido a la cantidad de residuos recogidos, tuvieron que realizar 120 viajes a las instalaciones del PIRS ( Complejo Ambiental de Tenerife). Estos agradecerían más cooperación por parte de los carnavaleros", apunta el concejal.