viernes, 28 de octubre de 2011

Murgas de La Noria descartan legalizar sus cantinas

Las murgas y las agrupaciones denuncian que los empresarios los quieren expulsar
Los grupos del Carnaval que ensayan en la calle de La Noria no están dispuestos a legalizar las cantinas de sus locales porque aseguran que no podrían asumir todos los gastos y los impuestos que esto implica. Explican que las sociedades carnavaleras no son negocios y que solo tienen abiertas las cantinas para pagar la luz y el agua y para costear el mantenimiento de los locales, porque la subvención que entrega el Ayuntamiento de Santa Cruz solo da para pagar a las costureras y para comprar las telas de los disfraces.

Los grupos denuncian que por el uso de las cantinas "para sus socios" están sufriendo una constante persecución por parte de los empresarios de la noche de La Noria y también por parte de la Policía, la cual les ha abierto a todos un expediente sancionador por ejercer actividad sin licencia.

Permiso municipal
Recuerdan que llevan en esta calle más de 40 años y que el propio Ayuntamiento ha sido el primero que ha permitido esta situación. Los carnavaleros que ensayan en La Noria son las murgas Triqui Traques, Mamelucos, Ni Pico Ni Corto, Diablos Locos y Ni Fú Ni Fá, las agrupaciones Sabor Isleño y la Peña del Lunes y la rondalla El Cabo.

"No había problemas hasta que llegaron los empresarios de la noche. Los vecinos se quejan del botellón y los negocios de ocio de La Noria nos echan la culpa a nosotros, cuando hemos estado ahí toda la vida. Donde hay este tipo de bares hay botellón, por lo que no tiene nada que ver con el Carnaval. Lo que ocurre es que se creen que les quitamos clientela, cuando en realidad solo atendemos a nuestros socios", indican los Triqui, Ni Pico Ni Corto y El Cabo. Calle de La Noria, en Santa Cruz. /

Sí reconocen que algunos grupos abren los viernes y sábados aunque no haya ensayo y que a veces es difícil controlar a la gente que entra a los locales y que piden una cerveza o un bocadillo. E incluso reconocen que El Cabo llegó a poner carteles fuera del local ofreciendo comida, el cual tuvo que retirarse inmediatamente.

Por esta razón, y ante la lucha abierta entre vecinos, empresarios, locales carnavaleros, Policía y Ayuntamiento, los grupos se han comprometido a no abrir los sábados hasta que no comience el periodo fuerte de ensayo, a cerrar las puertas el resto de días a las 12:30 horas y a no vender ni alcohol ni nada a la gente que no pertenezca a la sociedad correspondiente.

"Cuando apliquemos estas medidas, que será ya, los vecinos se podrán dar cuenta de que no somos nosotros los que provocamos el botellón, el ruido y la suciedad, no somos los malos, y ojalá nos dejen seguir con nuestros ensayos y nuestro amor por el Carnaval. Y los empresarios se darán cuenta de que no tendrán más clientes porque nosotros cerremos, porque nuestro público no es el mismo que acude a sus locales", sentencia la murga Triqui Traques.

Por su parte, el Ayuntamiento ha manifestado que tendrá que estudiar toda esta situación y que tendrá que redactar una normativa reguladora sobre el uso de la cantina en los locales carnavaleros.

Precisamente, los grupos carnavaleros de La Noria están deseando que esta ordenanza se convierta en una realidad. "Que nos digan qué tenemos que hacer, si podemos tener cantina o no, pero que lo diga el Ayuntamiento, no los empresarios de la noche. Y si hay que cerrarla, lo haremos. Lo que no podemos hacer es legalizarla. Pues eso supone tener licencia de apertura, darnos de alta como autónomos, pagar un canon al Ayuntamiento... y una sociedad carnavalera no puede asumir este gasto, porque no somos negocios, no queremos conseguir beneficios con las cantinas, sino costear el agua y la luz, nada más", explica la murga Ni Pico Ni Corto. Los grupos tendrán que subir la cuota a sus socios para poder afrontar el mantenimiento de los locales.

Por su parte, El Cabo lamenta que "todo el mundo" quiera echar la culpa a los grupos. "Aunque cerremos, continuará el escándalo. Lo que pretenden los empresarios de la noche es echarnos de aquí", manifiesta esta rondalla.

Protestas
Los grupos muestran su voluntad de llegar a un acuerdo, pero advierten que si no se consigue, se sentarán todos en las terrazas de los negocios para pedir un cortado, impidiendo que clientes se puedan sentar a cenar. "Si quieren a nuestros clientes los tendrán", sentencian.
La Opinión de Tenerife
Eloísaa Reverón

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