Demasiados asuntos reiterados a lo largo de la noche, en la que no faltaron alusiones al paro y al Carnaval. Lo primero podría llegar a entenderse porque seguro que muchos de sus padres deben estar sufriendo el desempleo, pero gastar el tiempo de la actuación en denunciar problemas internos del colectivo murgueros sigue siendo un mal endémico a erradicar.
Desde Granadilla llegaron Los Retorciditos, murga infantil que se estrenó anoche en el concurso de la capital chicharrera. Con el aval de Fran Conde en la dirección, veterano en las lides carnavaleras, los pequeños apostaron, como la mayoría por una de crítica y otra de humor. En la primera aprovecharon el movimiento social del 15M para convertirse en indignados en los que mostraron su rechazo a asuntos como los problemas del paro y las críticas desde televisión al acento canario, en las que regalaron un sinfín de "calificativos canarios" a uno de los presentadores artífices de las bromas a la forma de hablar de los isleños. En su segundo tema aprovecharon las nuevas tecnologías para hacer reír. Contenido menos tradicional y un montaje musical valiente son motivos suficientes para que los novatos del sur de la Isla estén orgullosos de su presentación.
En sus bodas de plata, Chinchositos aprovechó para presentar un nuevo pasacalle en el que desgranaron todas y cada una de las fantasías que han lucido los pequeños durante los 25 años de Carnaval de la veterana murguita. La parodia de su primer tema, Allá tú, aquí yo, evitó que siguieran en buena línea. El planteamiento era bueno: en cada caja un poco de ironía. Le dieron las "gracias" a Fiestas por el catering del año pasado o dedicaron al canarión la número dó (léase con acento de la isla de enfrente). Ya sin parodia de por medio, los niños recuperaron su buena entonación y denunciaron dos temas que les afectan de lleno: la situación de los niños en el Carnaval y los problemas de la educación. Final alusivo a la Federación de Murgas Adultas en defensa de Diablos Locos y al hijo de Maxi Carvajal, que pese a ser un niño canta en una murga adulta.
Con dos directoras, se subieron al escenario Los Melositos. Mejor musicalmente en el primer tema, Papá, mamá, quiero ser artista, que en el segundo, Niños si, pero tontos no. La elección de melodías conocidas ayuda a mantener la atención en la actuación de la murga, además de un contenido sencillo, cercano y directo. En el primero, incluso se atrevieron a amenazar con imitar a las murgas adultas (Bambones, Triquis o Guachi entre otras) y obligaron a desfilar algunos personajes populares de la televisión. En el segundo optaron por la crítica, disfrazada de pasodoble, cuya mejor estrofa fue la alusión a las dificultades de encontrar trabajo pese a ser licenciados.
Y el público, ya algo más numeroso, se subió a las sillas para recibir a los ganadores del segundo premio de interpretación del año pasado: Sofocados. Los chicos de María Jiménez mostraron sus veteranía: potencia, movimientos, ganas, ilusión,... Ya en su primer tema despertaron a las aficiones: buscan una fórmula para convertirse en mayores y mientras sufren transformaciones de todo tipo. Eso sí, una vez que lograron que la receta funcionara descubrieron cosas no tan agradables de ser adultos, entre ellas, desventajas de que crezcan las uñas de los pies que "al quitarme el zapato parezco Freddy Crujjer" o de tener que trabajar que hace que "los mayores vivan estresados".
Por llevar la contraria, no hubo una de crítica. El segundo tema, aunque más difícil de seguir que el primero, también era de corte infantil: una locomotora mágica partió de Valleseco al desierto, y eso que los niños pensaron al principio que era Fuerteventura. Y no solo lo hacen bien, sino que optan a premio con su disfraz.
Pero si los murgueritos del Compinche fueron geniales, no se quedan atrás Los Mamelones. Aprenden de sus mayores los Mamelucos y no perdieron la ocasión de mandarle un recadito a la Televisión Canaria por su negativa a retransmitir el concurso de murga infantiles. Original planteamiento del primer tema en el que se convirtieron en fans de personajes de la televisión a los que no vale la pena admirar. Con una exquisita vocalización, Mamelones hizo reír con argumentos tales como que "Paquirrín debe ser mago, porque solo así se entiende que sea rico siendo un vago". También apostaron por dos canciones totalmente infantiles y aunque el segundo tema fue difícil de seguir, mantuvieron el nivel de la primera, sobre todo en su final: una defensa de la cantera del Carnaval.
Los Revoltosos arrancaron con una presentación espectacular gracias a un ballet de funky, pero aflojaron en sus temas. Una primera canción directa en protesta contra la delincuencia, pero aludir a la pederastia es demasiado para unos críos. Eso sí, mejor en la segunda parte de la canción reivindicando la enseñanza en lenguaje de signos. Siguen mejorando cada año y se notó sobre todo en su segundo tema, en el que describieron una original visita a la feria.
Cerró la primera fase la murga El Cabito, con la sorpresa de una joven directora. Nayara Vera, de ocho años, se estrenó con fuerza frente a sus chicos, que interpretaron una "crítica constructiva" cuyo mejor aliciente fue la inclusión del rap en medio de sus estrofas. La segunda, mucho mejor musicalmente, fue una batalla dialéctica entre murga y rondalla. "La verdad es que no entiendo esos movimientos", explican los segundos, y la murga responde "tú pareces una momia, Tutankamon". Lo mejor, Nayara.
¿Y las intérpretes de signos en televisión?
Desde hace varias semanas, el colectivo de discapacitados mostró su preocupación por que los concursos de las carnestolendas no contarán este año con traducción de lenguaje de signos. Al final, Fiestas contrató el servicio y las chicas que lo prestan se ubicaron ayer durante la primera fase de las murgas infantiles a la izquierda del escenario, dando vida con sus manos a lo que los pequeños cantaban. Pero la intención quedó incompleta porque en la retransmisión televisiva no apareció el preceptivo recuadro con las intérpretes. Por el momento, la cadena encargada de emitir el acto (y menos mal, que los niños casi se quedan si imagen para el recuerdo), no tiene la tecnología necesaria para mezclar las dos imágenes. A ver si las murguitas de la segunda fase tienen más suerte.
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