No obstante, la originalidad fue lo que cautivó de Joroperos y Rumberos, segundo y tercero, respectivamente. En el caso de la comparsa lagunera, supieron sacar partido como ninguna a su fantasía, que obtuvo el primer premio de presentación y que es suficiente definir con una sola palabra: hermosa. Joroperos deslumbró al llenar el escenario a ritmo de samba pero con cambios suaves, quizá la única pega para no obtener el primero.
Algo similar ocurrió a Rumberos, segundo premio de presentación, que regalaron una actuación sobresaliente a su fundador, Manolo Monzón, fallecido el pasado año. Inspirados en la temática del Carnaval, la comparsa versionó algunas canciones populares de los 60. También inundaron todas las tablas del escenario con elegancia y sin perder el ritmo: todos y cada uno de sus movimientos estuvieron tan bien ejecutados que se percibió el ensayo que había detrás.
Fuera de la lucha por los premios quedó Danzarines Canarios. La comparsa es de los mejores en los cambios de ritmo, en los que no sobra ni un acorde ni un movimiento, pero el esfuerzo de su cuerpo de baile no estuvo acompañado con un coro en su mejor momento. Aún así, fueron recompensados con el tercer premio de presentación.
El resto de los grupos participantes tuvo que conformarse con el aplauso del público, tan incondicional como siempre. Río Orinoco celebró su 25 aniversario con un popurrí en el que demostró mejor repertorio y coreografía que el pasado año. Tabajaras optó por un inicio demasiado melódico y erró al vaciar el centro del escenario en más de una ocasión. Valleiros fue de más a menos en su intervención que inició de manera elegante y Bahía Bahitiare eligió la samba para inundar el Recinto. Por último, Tropicana regresó a lo grande: con batucada sobre una plataforma y con una cuidad selección musical en el que incluyeron gran variedad de estilos.
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