Pero no hay que dejar de lado los talleres de confección de Santa Cruz de Tenerife. Los que buscan más elaboración en el disfraz y acuden a costureras y modistas. A ellas no les falta trabajo como a Carmen Báez que después de tantos años confeccionando trajes, sus clientes le responde con fidelidad.
La actividad tanto en los talleres de costura como las tiendas dejan patente que el carnaval es una buena excusa para reírse de la apática crisis.
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