sábado, 4 de febrero de 2012

La vida de la sardina que muere cada año

Un grupo de personas observa la exposición, ayer durante la inauguración.         Recorre las calles de Santa Cruz de Tenerife cada Miércoles de Ceniza y en la meta le espera una despedida con aroma a quemado. Es la sardina del Carnaval, ya toda una institución que resucita cada año gracias a la mano de Elena González. No pierde el gesto con el tiempo, los mismos morros provocadores y un ojo picarón que en su día le dio el desaparecido director de la Ni Fú-Ni Fá, Enrique González. Tanta historia tiene, que se hacía necesario honrarla. Así que nada mejor que una exposición.
No podía ser otra que la hija de Enrique, Elena González, la que trabajara por mostrar a los chicharreros el paso de los años por el Entierro de la Sardina. Para hacerlo ha contado con la colaboración del artesano portorriqueño Ramón Ávila. Con un nombre tan apropiado como Cenizas de Carnaval, ambos artistas inauguraron ayer la muestra, que se mantendrá abierta hasta el 15 de febrero en el Círculo de Amistad XII de Enero.
El trabajo de Elena González ha sido de recopilación y documentación y ha conseguido reunir imágenes del Entierro de la Sardina durante las últimas dos décadas. En medio de colages fotográficos y elementos propios de una sardina, destacan los bocetos realizados a mano por la propia González desde el año 1994 hasta el presente Carnaval. El primero, no obstante, data de 1986 y lleva una firma diferente: Enrique González.
El material recopilado por la artista ha servido de inspiración para que Ramón Ávila realice unas 400 figuras en arcilla. Las carrozas de las sardinas y multitud de representaciones de los personajes que cada año participan en el recorrido fúnebre: "desde los botones a las celias, pasando por las magas y sin olvidar las viudas", resume este artesano.
Pequeñas figuritas elaboradas en arcilla que representan a todos y cada uno de los carnavaleros que lloran cada año a su sardina. Pero hay otros elementos que destacan en la muestra. En un esquina, los "indultos" que cada año hace Elena González, salvando de la quema algunos elementos de la carroza. "Siempre corro en el último momento para indultar lo que pueda, me da pena que se queme todo", asegura la artista.
Completa la exposición la túnica de la cofradía del chicharro, disfraz que llevan cada año los miembros de la Fufa y personalidades invitadas que "cargan a la sardina en su recorrido fúnebre".

La Opinión de Tenerife María Plasencia

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