La tradición se representa ahora cada lunes de Carnaval. Aunque se perdió durante unos años, desde 1999 el área de cultura del Ayuntamiento ha logrado recuperarla con la participación de los alumnos de los colegios portuenses. Por un lado, los niños con la cara, las piernas y los brazos pintados de negro interpretan a los antiguos esclavos llevados de África a Cuba. Por otro, hay un amo blanco que pide sin cesar que se mate de una vez a la culebra, animal que simboliza el poder maligno y que al acabar con ella se termina con la maldad.
En una plaza del Charco abarrotada, llena de curiosos con cámaras y de turistas, la escena transcurre desde el céntrico lugar a la calle La Verdad, donde originariamente se representaba. En este estrecho callejón, el amo vuelve a exigir que se acabe con la serpiente. Al no conseguirlo, los negritos dan media vuelta y vuelven a la plaza, donde terminan con ella. En ningún momento paran de cantar y durante la representación, piden dinero a los presentes. "Luego lo juntan y lo reparten y lo utilizan para sus cosas" comenta Gema del Pino, gestora cultural y encargada de organizar a los niños para que todo salga según lo previsto.
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