La finalización ayer de la fiesta de la máscara chicharrera 2012 deja abiertos diferentes aspectos que ahora tendrá que abordar la organización que lidera Fernando Ballesteros, el único concejal del CCN en el ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife.
El principal reto político será dilucidar si el equipo de gobierno mantiene los próximos doce meses la configuración de Fiestas como concejalía o, por el contrario, apuesta por un modelo de gestión similar a la sociedad de desarrolla, toda vez que el objetivo del gobierno que lidera José Manuel Bermúdez apuesta por unificar en un mismo departamento las áreas de Cultura y Deportes.
La configuración de Fiestas como patronato o sociedad de desarrollo daría mayor agilidad en tramitar los expedientes. Pero, de cara a los grupos, la pregunta del millón será conocer si el ayuntamiento decide dar otro tajo en el recorte de las subvenciones, que sería el tercero consecutivo, cuando ya las ayudas acumulan un recorte del 13% en los dos últimos ejercicios. Desde hoy, los grupos comenzarán su particular cuenta atrás hasta saber cuándo ingresarán la segunda y última parte de la ayuda municipal, mientras concluyen las actuaciones que se sucederán ya por los pueblos en las próximas semanas, en especial por el sur de Tenerife y Valterra (Lanzarote), donde la murga Zeta-Zetas tiene su tierra de adopción.
Los meses venideros será un tiempo de trabajo para organización y grupos, en especial tanto murgas infantiles como adultas. Se suma también la necesidad de buscar fórmulas para salvar o reformular la elección de reina de la tercera edad, en cuyas dos últimas ediciones el ayuntamiento ha tenido que financiar "in extremis" los trajes para evitar que los mayores se quedaran sin elegir a su soberana, en un espectáculo que llegó a tener relevancia insular.
Las murgas infantiles concluyen el Carnaval 2012 con el debate abierto sobre si rescatar su final, que se celebró en 2003 y 2004, en aras de dar el salto a mayores cuotas de protagonismo y relevancia en el programa de actos. Restaurar la final infantil conllevaría que las murgas infantiles tendrían que preparar un tercer tema. Para unos pocos, un reto al alcance de sus letristas; para otros, casi un imposible cuando han tenido que echar mano de "murgas amigas" para llegar al mínimo de 30 componentes. Y aún así, algunas de estas murgas en vías de extinción avalaron que este año se cerrara por primera vez el cupo a 24 grupos en esa modalidad. Eso sin olvidar el caso de alguna que por falta de previsión llegó a una semana del concurso sin percusionista y ofreció 400 euros para poder concursar.
Las murgas adultas están abocadas a un debate existencial de tal relevancia que ya desde Fiestas parece resuelto, con solo escuchar la demanda de los repertorios. En una edición de contenidos huérfanos de calidad con la salvedad de Bambones, los sorprendentes Trapaseros y los resucitados Mamelucos, se impone la necesidad de dar carpetazo al estadio y volver al recinto ferial. Pasar de ofrecer 21.000 localidades en el Rodríguez López, aunque luego se llenara la mitad, a tener 7.500 en el recinto, lo que dejaría a parte del público fuera. Pero la murga ganaría en cercanía y, lo mejor, volvería la gran final que desapareció en 2011, cuando se impuso el estadio.
Quedan seis meses para que las murgas arranquen sus ensayos en septiembre con la tarea "burocrática" hecha y dedicarse a resucitar el humor y la calidad de los repertorios, de lo que este año adolecieron la mayoría.
¡Feliz precarnaval 2013!
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