Más de un centenar de carrozas y carromatos, según fuentes de la Policía Local, participaron en la cabalgata, que se saldó sin incidentes importantes, salvó la caída de una mujer que tuvo que ser evacuada hasta un centro sanitario con una fractura en una pierna.
La alegoría del Carnaval inspiró a muchas mascaritas a introducirse en el mundo de la fantasía con disfraces diseñados con mucha imaginación, donde las flores, las hadas del bosque, Blancanieves, Campanilla o la Bella Durmiente pulularon de forma incansable por las calles majoreras. Sin embargo, un ejercito de pitufos se desplegó durante todo el recorrido embadurnando de azul al que atrapaban.
La problemática de las plantas petrolíferas fue el diseño elegido para la decoración de varias carrozas, que llamaron poderosamente la atención por la calidad en su confección y, especialmente, por la uniformidad de tripulación de las mismas. De la alegría y el jolgorio se pasó en apenas unas horas al llanto y dolor con la quema de la sardina y el deseo que llegue 2013.
No hay comentarios:
Publicar un comentario