miércoles, 8 de febrero de 2012

Las Marchilongas marcan la pauta

Menos de lo esperado. La que se presumía como la fase más equilibrada del concurso de murgas adultas en el Carnaval Flower Power resultó para muchos un fiasco. Cierto es que el nivel resultó, en líneas generales, parejo, pero más por demérito de algunas de ellas que por los argumentos mostrados por varias de las teóricas candidatas a premio. La eliminatoria del lunes tuvo tres nombres propios, La Traviata, Triqui-Traques y Marchilongas. Los dos primeros pincharon respecto a lo que se puede exigir, mientras que las chicas ofrecieron una actuación equilibrada y sobria, quizá la más completa de la noche, hasta el punto de ser trending topic a nivel nacional en twitter. Sin alharacas pero sin evidenciar tampoco notables lagunas. Lo suficiente como para opositar seriamente por un sitio en la final.


Del resto, causó una grata impresión Burlonas, con un estreno más que notable, solo empañado a causa de una deficiente vocalización por momentos. Zeta Zetas también cumplió con creces, si bien dio la sensación de que sus dos planteamientos –el segundo de ellos con una cuidada puesta en escena– no terminaron de explotar. Trabas no desentonó, pero también fue un quiero y no puedo, mientras que Ni Pico mantuvo su línea reciente, con el añadido negativo de ser los últimos de la noche y además cantar tras la actuación de Triquis, los únicos que, a su manera, hicieron reír al Recinto.



La Traviata. Tras exhibir desde su entrada la misma potencia de siempre en las voces, los de Josechu Álvarez arrancaron con Vicente el socorrista, en lo que quiso ser una historia con algo de humor de un parado que se gana los cuartos como salvavidas en Las Teresitas pese al recelo de su mujer: "Si no sabes nadar y casi te ahogas en la plaza de La Paz". Intento pobre de recordar aquella Catalina de 1993 con la que Singuangos ganó el primero. Y es que sin apenas haber tenido recorrido, el tema dio un inesperado e incomprensible giro de 180 grados para querer recrear la reconciliación de la pareja. Unas paces en las que entraron los problemas de sanidad, el fracaso escolar y los bancos. Y de nuevo, otro bandazo, pues la murga dijo llevarse "a la crisis al lunes de Carnaval". Con batucada y cuerpo de bailes incluidos de Los Cariocas acabaron con un "sal y disfruta, aunque seas tan puta; no jodas más, ponte un disfraz y disfruta del Carnaval".

El Flaco pretendió dar una vuelta de tuerca con el segundo tema, Cumpleaños Feliz. Tema de fase, a escuchar con atención para no perderse. Y es que los de El Toscal recrearon una fiesta de aniversario con unos amigos peculiares: el Ibex 35 ("un cabrón muy selectivo"), el paro ("en lista tiene millones de amigos y yo soy el preferido"), su cuñado el ERE ("te arrimas al poder y a mí me jodes vivo"), también el Euribor y la prima de riesgo ("como suba se va todo para el carajo"). Tras la tarta, los regalos, también un poco rebuscados (un comedor social, más paro, un desahucio, un copago sanitario…), hasta llegar a uno final que "es verde, se llama esperanza y eso no se rompe". Ni un pero en su musicalidad, pero La Traviata quiso vender un tema difícil de digerir, y más aún cuando de por medio no había atrezzo ninguno. Y es que un cumpleaños sin tarta…



Burlonas. En su estreno y tras salvar algunos problemas iniciales para afinar, llegó Burlonas. Las de Adela Peña no desentonaron en absoluto y lidiaron con valentía el sambenito de ser una continuación de Clonicas, para poner velocidad de crucero y llegar a la grada con argumentos. Con Esta canción sí que tiene sentido, ironizaron sobre algunos aspectos de la sociedad y la política. Así, el tacto sirvió para expresar que "Paulino es muy suave con sus amigos y tiene tendencia a acariciar" y que "con poco tacto trataron los presupuestos de sanidad".

Con el sistema auditivo recomendaron "comprar un sonotone" para oír la final del viernes, y criticaron que "se nos tapa los oídos cuando una radio dice la verdad", mientras que arremetieron en el olfato contra la Refinería y contra Coalición ("huele mal"). La vista les sirve para cargar contra la sanidad privada que reclaman los funcionarios del Ayuntamiento, antes de acabar con el gusto en una autocrítica de dar valor a cosas nimias frente a otras más relevantes.

Con Para algunas imágenes no hace falta ni media palabra se vistieron de fotógrafas para ganarse la vida en un amplio (tal vez demasiado) recorrido crítico por la actualidad. Peto y cámara en ristre adornaron su actuación con fotos alusivas sobre los temas que trataban: vertidos fecales, derrumbe del Intercambiador, el abandono del Viera y Clavijo, el arreglo del Cristo de La Laguna… Mediante un antiguo carrete realizaron una comparativa entre aquello que ha cambiado y lo que sigue igual. También mirada desiderativa al futuro y un final en el que jugaron con el Recinto con rajazo a los políticos y foto final de la afición. Solo les condena una deficiente vocalización y cierta inseguridad en algunas entradas, pero cumplieron.



Zeta Zetas. Con un disfraz colorido, fuerza y pidiendo perdón a su afición por errores pretéritos, llegó Zeta Zetas. Prometía La rima, un tema en el que cada dos o tres palabras repetían terminación ("Curbelo, gomero, putero, follonero" y "¿qué rima con canarión?, bujarrón". Buena idea y laboriosa construcción en la que cupo prácticamente de todo, pero que yendo de un palo a otro palo continuamente, sumado a la repetición de rimas, la cargó de dificultad en su inteligibilidad. "Me dejo tratar como un primo por tanto cretino", dijeron mientras criticaban a Zerolo, Curbelo (por segunda vez) y recordaban a clubes desaparecidos como el CV Tenerife, Martínez y Patín Tenerife. Por momentos rozaron las retahílas que desde hace años tienen un claro copyright en otra murga.

Espectacular y cuidada puesta en escena en El Bar El Consistorio, donde Zeta Zetas convirtió las tablas en un restaurante con barra, mesas, caja registradora, carrito de helados, bandejas y obreros incluidos (¿qué pintaban Rudy y Ruymán tapando a la murga?). Buen menú inicial ("carne fiesta para Ballesteros" y "siete sándwiches para Bermúdez y sus seis escoltas"). Recordaron su derecho de admisión, para el canarión, Zapatero y Pedro Mengíbar (algo vieja la referencia). Buena parodia con la llave del baño antes de abordar notablemente un lado más social al recordar a aquellos clientes que con la crisis ya no consumen ("ahora me pide las sobras y cuando cierro va al cubo de basura"). Para cenar "una carta variada", con "tabla de chorizos banqueros", "sopa gusto a escollera, aunque no la vas a ver" y "cartel helado con sirope sabor plagio". Rajazo a los guachinches y otros locales privilegiados en un final sin guinda. Zeta Zetas tiene fuerza, buenas letras y trasmite, pero sigue sin alejarse del estilo tan profundo marcado por Bambones.



Trabas. De brujos llegaron los de Carlos Estévanez, una fantasía que sirvió como excusa para abordar su primera canción y realizar varios hechizos. El primero de ellas dirigido al canarión, otro a "Santa Cruz y su mal de ojo", la situación del CD Tenerife ("jugadores mercenarios"), Zapatero y Paulino. Acaban con "un hechizo a favor del pueblo por la libertad" y se acuerdan del movimiento 15-M. Voces con fuerza, pero muy graves y un arriesgado montaje que tapaba el mensaje hizo parecer que Trabas caminaba con el freno de mano puesto.

En Yo soy Morfeo que tú y esto es Matrix recurrieron a la citada película para dar a conocer la "verdadera realidad" que vive el pueblo ("esclavos de un sistema"). Mostraron a "la madre del sistema" la banca y todo lo que pide para conceder una hipoteca; a Hacienda y a los políticos ("van de honrados y basan su gestión en corrupción"). Finalizaron recordando que "no somos esclavos" y pidiendo que despertemos de "este sueño puesto que "Matrix no es la verdad".



Las Marchilongas, durante la interpretación de su segundo tema.Marchilongas. Con un recuerdo a la afición y a sus antiguas componentes en su 25 aniversario –en un solo de Isa Santos, una de sus fundadoras– se presentaron Marchilongas. Aunque el verdadero homenaje a sus incondicionales lo ofrecieron en su repertorio a concurso. Dos buenas letras, equilibradas, sin excesiva complicación musical (inteligibilidad casi absoluta), correcta puesta en escena, y una directora, Keyla Jerez, que parece llevar con la batuta desde hace lustros pese a sus escasos 20 años, hicieron de las de Taco la sorpresa agradable de la primera fase. Su primera, A pactar, a pactar, que el Teide va a explotar. Crítica a la utilidad del voto. "Aunque haya sacado un concejal no descarte ser alcalde" y "los puestos ya están dado antes de ir a votar" fueron dos de sus frases. Propusieron hacer pactos con el jurado ("para estar en la final"), los bancos, el Gobierno estatal y con el concejal para abrir el cupo. Simpática parodia por el recorte en la cultura, y viaje a Coalición: "Independentistas hasta el día que les votas" y "si hace falta pactas con Obama". También se preguntan "cómo coño entran en la lista varios imputados" antes de poner fin al tema pidiendo que "se respete lo que votamos tú y yo".

En Enemigos íntimos toman como percha el citado programa del corazón para abordar desde dos puntos de vista diversas temáticas de actualidad. No era ni mucho menos nuevo el planteamiento de dividir al grupo por la mitad, pero Marchilongas no desentonó. El primer conflicto, entre los vecinos y los empresarios de la calle de La Noria. Quizá el más flojo de todos. Más carga tuvo el enfrentamiento entre los vecinos de Las Chumberas y los gobernantes. "Vivir con el miedo en el cuerpo" y "de nada me sirve la ayuda en la tumba", cantó el pueblo. Los indignados ("democracia real ya") y el sistema ("perroflauta, tú tan solo vienes para acampar y mentir sin parar") fue la tercera pugna que terminó criticando a los políticos por no trabajar: "Soy perroflauta que uso unas pautas para quitar a la corrupción del poder". Finalmente encararon a la sanidad pública y a un paciente, "uno más en su lista de espera… cansado de esperar a que te den cita para tres años después". Epílogo contra algunos periodistas "que silencian" y "callan mil patrañas para sacar buena tajada". "Libertad de expresión; periodistas con rigor" fue su petición final para acabar bastante arriba y dejar un buen sabor de boca.



Triqui Traques. Con los Triquis debía llegar el punto culmen de la noche. Después de cinco murgas que habían pivotado casi de forma exclusiva sobre la crítica, la apuesta de los de Lucas Mugica por el humor en sus dos temas debía dar un soplo de aire fresco a la noche. Y así fue. Al contrario que en años anteriores, los de La Noria prefirieron guardar su dosis de crítica para el viernes, pero a expensas de tirar en fase el enésimo churro de su factoría.

Triqui no se desvía un centímetro de su senda. Canciones no demasiado extensas, con letras trabajadas, músicas pegadizas, gags cortos y constantes, y giros inesperados, sin sentido, pero que provocan la risa fácil, y que también traen a la memoria algunos recursos de su sello que ya empiezan a ser repetitivos. Y cuando un chiste se cuenta dos veces… Así sucedió en el arranque de los Emos, en el que se vistieron de la citada tribu urbana para resucitar, en el inicio, a su posesa de 2006 con un juego de luces y cabello. Trataron de explotar todo lo referido a este personaje, pero solo escaparon varios cortes en medio de algunos problemas de vocalización: "Dicen que doy miedo, pero eso es que no han visto a Artiles en el anuncio de Maya". Metieron en el último minuto y medio todo lo que no les cupo en el resto del tema.

Con su segunda canción, La base de datos ha sido actualizada, buscaron un personaje más reconocible, un joven "de las redes colgado". Un portátil les sirve para navegar (como La Traviata con varios bandazos): quedada del 15M, el diario de Bermúdez, vídeo en youtube con declaraciones de Zerolo… Crítica tibia y con calzador. Cuando parecen que acaban renegando de todo lo que tiene que ver con ordenadores y nuevas tecnologías, vuelven a las andadas añadiendo el sobrante y finalizan, ahora sí, como no podía ser de otra forma, conectando su temática con el Carnaval. Se esperaba mucho más de ellos.



Ni Pico Ni Corto. Tras la única ración de humor de la noche y con más de media grada desfilando hacia sus casas, cerró la fase Ni Pico ni Corto, con el añadido de estar obligados a mostrar una buena imagen y dar argumentos que les hicieran merecedores de estar en la final. Arrancaron con Sin ton ni son post, un anuario en clave periodística. Los de Félix Padilla se convirtieron en reporteros en "un mundo que es una mentira". Abordaron la crisis como noticia destacada en portada y arremeten contra los políticos: "Los de arriba siempre igual, pisoteando a los de abajo". Reconocen que no les gusta la economía ("no me salen las cuentas") y recuerdan el episodio del 15M. Se adentran en la sección de Investigación para abordar el caso de Casimiro Curbelo en Madrid, para decir irónicamente que "al menos hacen promoción del almogrote". En Cultura abogan por "una pluralidad radiofónica" y admiten que la desaparición del paro o de los desahucios "es una utopía" dentro de un "diario imaginario". A los de Félix Padilla y Lolo Tavío les sobró tanto enunciado y les faltó ir un paso más allá.

Trabas y Triquis ya había ofrecido gotas de tenebrosidad a la noche, y Ni Pico hizo algo similar con La nave del misterio con la que "investigar lo que es paranormal". Comparan a los turistas con zombis que ven todo cerrado: "Es Santa Cruz la ciudad fantasma". Muy previsibles en la parodia de Zerolo sobre su capacidad de adivinar la lotería. Llaman "piratas" a los responsables de la SGAE, arremeten contra Urdangarín ("haz hecho bueno al Marichalar"), y por último tratan el misterio de los canariones, a los que no les afecta la crisis del pepino "porque ellos no se lo meten a la ensalada". Final estilo Triqui pero aún con menos contenido y sin sentido: "Aquí se termina la nave del misterio y llegó el Carnaval". Al menos levantaron a la gente en la despedida con su "Chicharrero".

La Opinión de Tenerife Carlos García

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