sábado, 4 de febrero de 2012

Poética de la música de don carnal

El Carnaval de Santa Cruz de Tenerife hoy en día es sinónimo de espectáculo. Es una celebración multitudinaria que se manifiesta a través de diferentes expresiones artísticas. La música vocal e instrumental es el eje central de las agrupaciones musicales de las Carnestolendas chicharreras, y han sido la sutileza y la poética compositiva las que han inspirado el nombre de Cantares Luz de Luna, el grupo debutante de este año.


Originaria del barrio de La Salud, esta agrupación musical integrada por 27 componentes participa “con mucha ilusión” en el XXIII Concurso de Agrupaciones Musicales que se celebra hoy, a las 20.00 horas, en el Recinto Ferial. “Llevamos ensayando desde septiembre de 2011 y, por ahora, estamos muy contentos con cómo han ido los ensayos”, explica su representante María Candelaria Padilla Trujillo.
Cantares Luz de Luna es la fusión de un grupo mayoritario de “carnavaleros de toda la vida” (excomponentes de otras agrupaciones musicales) e intérpretes de corales que, bajo la dirección de Alina Torres Daugen y su hijo Eumir Alcántara Torres, se dará a conocer hoy en el escenario sesentero de Toño León con un repertorio que “tiene bastante sabor”, indica Candelaria Padilla. Qué falta de respeto -de Alina Torres- y Moliendo café serán los temas con los que intentarán optar a premio este 2012. “Para eso estamos trabajando, aunque vamos a ver qué pasa; aquello es una caja de sorpresas, en realidad los directos son así”, imprevisibles, argumenta la componente, que lleva al menos un cuarto de siglo formando parte de las agrupaciones musicales del Carnaval santacrucero.

En relación con la lírica de su nombre, Cantares Luz de Luna, María Candelaria Padilla, explica que surgió de una canción. “Lo estábamos cantando y es tan bonito que nos gustó como nombre” y decidieron adoptarlo. Sobra decir que este tema -con más o menos adaptaciones y arreglos musicales- forma parte de la presentación de esta agrupación musical capitalina.

Estreno el primer año

Las agrupaciones musicales, exclusivas del Carnaval chicharrero, surgieron a finales de los años 70 del siglo pasado de las parrandas y tenderetes que surgían entre grupos numerosos de amigos y familiares en diferentes rincones de las calles capitalinas. Si bien tienen un origen humilde, la evolución y exigencias de la Fiesta de la Máscara las han convertido en grupos cuasi profesionales. De ahí que la crisis económica o problemas internos hayan contribuido a la desaparición de muchas de ellas desde que surgieron hace más de 30 años.

María Candelaria Padilla reconoce que en su primer año de existencia Cantares Luz de Luna ha tenido la suerte de “entrar” en el concurso capitalino debido a que Salsarengue (fundada en 2001) no sale y que Teiderife (fundada en 1992) se ha tomado “un año sabático”. Cabe reseñar que el área de Fiestas cerró los cupos de los grupos que participan en los certámenes y solo pueden entrar nuevos si otros se dan de baja.

Asimismo, su representante reconoce que esta es también la causa de que participen en el Carnaval con tan solo cinco meses de preparación. “Sin subvención no podemos hacer nada”, es decir, sacar un grupo adelante implica “un coste económico” considerable que sin ayuda municipal difícilmente podría ser asumido solamente por el grupo.

La fantasía con la que se presenta este la agrupación, Carnaval con aromas de La Alameda, es obra de José Julio Pelayo y cuenta con la aprobación de todos sus componentes.

Más reconocimiento

Las agrupaciones musicales no son otra cosa que el desarrollo de las parrandas tradicionales del Carnaval, aquellas que se reunían de casa en casa, incluso en la clandestinidad durante la censura, para interpretar temas de la música popular canaria y latinoamericana. Por esta razón este colectivo no entiende por qué no se les ha dado el reconocimiento que merecen.

“Somos los marginados del Carnaval”, afirma María Candelaria Padilla, quien celebra que por primera vez, “desde hace algunos años”, el Concurso de Agrupaciones Musicales va a ser retransmitido por una cadena de televisión, en este caso Mírame TV.

Al respecto, la representante de Cantares Luz de Luna valora los cambios que se han llevado a cabo en las bases de este certamen en los últimos años, normas que han contribuido, a su juicio, “a mejorarlo”. “Antes acababa a las cinco de la mañana”, mientras que hoy en día los grupos están obligados a “ajustarse a un tiempo límite”.

El público será, después de todo, el que juzgue por sí mismo la evolución de este colectivo de las carnestolendas chicharreras, que contará con un amplio programa de actos para llenar los rincones de las vías capitalinas de los ritmos más conocidos de ambos lados del Atlántico.

 Nana García

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