lunes, 5 de marzo de 2012

Sigue sin haber color

Nada cambia en Candelaria. El XI Encuentro de Candelaria puso de manifiesto la gran diferencia que sigue existiendo entre las murgas de Tenerife y Gran Canaria –y por extensión del resto del Archipiélago–, sobre todo en calidad interpretativa. Tras una cierta equiparación vocal reciente, el abismo en letras se mantiene, síntoma tal vez preocupante para los grupos amarillos. Y es que los colectivos tinerfeños mantienen esta desigualdad tras haber firmado un año discreto y sin la necesidad de que la disparidad la marquen siempre los mismos, caso de Triqui Traques y Diablos. Bambones volvió a protagonizar el pico más alto, tanto, que se vio en la obligación de interpretar un tercer tema antes las 3.000 personas que aguantaron impertérritas hasta casi las dos de la mañana para ver a los de El Cardonal.

Bambones, con Primi Rodríguez al frente, durante su actuación del sábado en Candelaria.
Pero al margen de la citada diferencia, el encuentro del sábado fue posiblemente el más completo de todos cuantos se han celebrado, especialmente por la variedad de los colectivos reunidos en la plaza de la Basílica. El arranque resultó frío, con la local infantil Piratas que fue casi un visto y no visto, antes de dar paso a Distraídos, los ganadores entre los niños de Santa Cruz y que repitieron su tema de la familia. Tal y como ya hicieran cuando ejercieron de teloneros en la tercera fase adulta, los de Yani Pérez tuvieron el mérito de elaborar una estrofa alusiva al Encuentro, con una gran parodia sobre Junior Alonso y agradecimiento a Candelaria incluidos.

También se estrenó en la Villa Mariana Tabletúos, ganadores en Lanzarote. Los de Manuel Garcés cantaron su versión del fin del mundo, aunque enfocada en base a ciertas profecías malignas (godos, volcán en El Hierro, su concejal de Festejos...). No desentonaron, y por momentos tuvieron reminiscencias de Bambones y hasta de Singuangos, pero acusaron ser demasiado planos, y sin apenas cambios de ritmo.

Ya entre las premiadas y con derecho propio a estar en Candelaria, apareció Chacho Tú, también presente en 2011. Tal y como hiciera con Distraídos, su letrista, Airam Bazzocchi, escribió una entrada alusiva al evento del sábado. En su primero, abordaron como excusa las dificultades económicas de la murga para acudir a un sinfín de concursos, desde el Un, dos, tres; Pasapalabra, ¿Qué apostamos?, El juego de tu vida, El precio justo (notable crítica sobre la desigualdad de la Justicia) y 50x15. Buen resumen final a modo de juego de palabras (y otra variación realizada en exclusiva para el sábado), pero demasiados e innecesarios adornos musicales, así como ciertos toques de ombliguismo murguero. El Cobrador del frac fue su segundo, con un popurrí de entrada estilo bambón, tema crítico donde cupo casi de todo y en el que cargaron, entre otros asuntos, contra Miguel Concepción, Zapatero (referencia un tanto antigua) y el índice de morosidad en Canarias... En su despedida invitaron a cantar a buena parte de los miembros de Distraídos.

Invitados en la edición inicial, Mamelucos cantó por primera vez en calidad de premiada 10 años después. Los de la Casa del Miedo demostraron una leyenda que se les ha atribuido en los últimos años es cierta: si el concurso fuera al final de los carnavales, seguramente habrían rascado algún que otro premio más. Tras una presentación –a la que se unió el chacho tú Orlando Santana, que acabó llorando– alusiva al Certamen y compuesta por su director Antonio Ramírez ese mismo día, mejoraron con creces su final del Estadio. Colores y La historia de la vida. Pese a tener varios altibajos en sus letras, mostraron fuerza de principio a fin, vocalización, parodias mejoradas, temática adecuada con varias puntas hacia el canarión, y un final sin prisas. Ingredientes para que Mamelucos conectara con una plaza que acabó en pie con ellos.

Júnior Alonso, provocador

La transgresión –pasando incluso los límites de la provocación– llegó con la actuación de Trapasones. Mejor dicho, con su director Júnior Alonso, que una vez más se convirtió en protagonista eclipsando por completo a sus componentes por más que intentó hacerle partícipe de sus chascarrillos de mal gusto. Sin un reloj de concurso que acote su desafiante verborrea, el director del segundo premio canarión empezó fuerte ("Yo les esperaba a ustedes y ustedes me esperaban a mí"), tanto como su murga en potencia vocal. En versión de corsarios denunciaron ciertos asuntos sociales (cementerios privados, maltrato en residencias de ancianos...) de calado local.

Ya en su segundo, Trapasones perdió el Norte por completo. Primero lo hizo Júnior, que se atrevió a contestar a una espectadora; y ya dentro de la propia canción cuando enlazaron un pegote tras otro (corrupción política, prostitución extranjera, visita del Papa...) en un hilo conductor que no se sostuvo en momento alguno. Rozaron la osadía cuando se atrevieron a cantar parte de un tercer tema (para poder criticar a Tenerife) e incluso se mofaron del alojamiento ("un hotel de cinco estrellas") que se les dio este año en Candelaria.

Trapaseros, sexta murga de la noche, demostró que lo ofrecido en sus dos concursos no fue casual. Los de Domi González cantaron Feriantes y El militar, dos temas donde mezclan, y con sentido, todo tipo de registros: humorístico, sarcástico, irónico, crítico y hasta sentimental. Con fuerza, se divirtieron sobre las tablas. El atrezzo de su primero quedó casi en nada, pero no fue impedimento para que conectaran; al igual que ocurrió en su segundo, con algunas de las mejores perlas de la velada. Solo con su potencia constante levantaron de las sillas a los presentes. Brillantes, su trayectoria ascendente tiene todos los visos de convertirles en fijos en esta cita anual.

Los platos fuertes debían llegar con los primeros premios. Tras faltar el pasado año, Serenquenquenes regresó como ganadora de Las Palmas. Los de Agüimes arrancaron con Indignación murguera, tema de amplio y variado recorrido, especialmente crítico sobre los políticos, policía, recortes en Cultura, paro... Algún pasaje irónico de nivel, pero los de Javier Santana fueron unos Serenques desconocidos, como incómodos en lo que cantaban, carentes de la chispa que les ha hecho brillar en la última década. Subieron algo el nivel en su segundo tema (Las clandestinas), defensa a ultranza de las murgas femeninas. Dieron protagonismo a 14 componentes de Marchilongas, que entre las filas arrancaron un tema que en esos momentos vivió sus mejores pasajes musicales. La letra decayó y solo tuvo algunos puntos notables como una parodia con el móvil y Júnior Alonso, y otro guiño irónico hacia la letra y música de la despedida de Los Chancletas. Acabaron nombrando a todas las murgas femeninas de Gran Canaria, recurso ombliguista, pero que aún funciona en Gran Canaria. Fue la muestra más evidente de la diferencia que existe todavía entre ambos concursos. Al final, la propia murga homenajeó a Marchilongas por su colaboración, un reconocimiento que se hizo luego extensivo desde el Ayuntamiento de Candelaria por sus 25 años de vida.

Momento cumbre

Los que no defraudaron fueron Bambones, que no cerraban desde 2005. Se vio a un Primi Rodríguez más vital que nunca, hasta el punto de que por momentos pareció estar contagiado de la energía de Júnior Alonso, al que precisamente dio varias cachetadas sin mano por sus anteriores salidas de tono. De nada importó la hora, ni que Serenques no hubiera estado a la altura de lo previsto, ni mucho menos que la noche se durmiera con la tradicional entrega de placas. La plaza esperó este momento, demostrando que su legión de seguidores es sagrada y cada vez mayor.

La devoción hacia Bambones es tal que a estas alturas de la fiesta sus incondicionales ya cantan de arriba a abajo sus temas como si fueran un componente más. Tras prescindir de su entrada (dedicada al Cotena) arrancaron con Indignados. Da igual que durante varios minutos Bambones no diga nada nuevo, ya que su convicción en lo que cantan es tal que acaban contagiando a la grada, aún más tras un cambio de ritmo en el epílogo que da más fuerza al tema. Su segundo fue La última canción, una interpretación que, como la primera, dejó varias perlas al canarión.

Parecía haber acabado el certamen, pero la gente pidió un bis. Primi adujo el "respeto a las demás murgas" para no cantar ese tercer tema, pero por aclamación popular y con la venia del alcalde de Candelaria, accedió a una petición que va camino de ser ya costumbre en cada uno de los escenarios en los que actúan. Decidieron los de El Cardonal interpretar Recortados, probablemente, y sin ser una composición para la historia, su mejor letra de 2012. Con la misma fuerza para mantener con atención a la plaza, mejoraron incluso algunos problemas de dicción en ciertos pasajes del tema. Despedida multitudinaria sobre las tablas para un brillante broche a la velada.
La Opinión de Tenerife Carlos García

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