"Es el cuerpo el que te habla, el que con sus curvas y relieves, te marca donde van los trazos para que haya una armonía. Esto es el body paint", explicó Eskerim Sico, uno de los participantes en este certamen. Según este muralista, el verdadero imán de esta modalidad artística es el reto de "vestir a una persona tan solo a través de la pintura".
En su opinión, y en la de los otros siete grupos participantes en este segundo concurso, el reconocimiento del público y el resultado final de las creaciones bien vale las más de ocho horas de intenso trabajo de pintura con pincel, acuarelas o aerógrafo sobre la piel de los modelos.
"Aglutina a muchos profesionales de las artes y la estética, pero lo importante es que transmite mucha fuerza. Es algo muy atractivo y, una vez lo descubres, termina atrapándote", reconoció Lucy Alonso, la organizadora de este certamen que valora tanto los diseños como la puesta en escena sobre el escenario.
Por supuesto, el pudor no ocupa lugar alguno en esta disciplina. "Lo que más me apetece ahora es poder presentar esta obra de arte", señaló Víctor Manuel, mientras el venezolano José Luis Piñal se esforzaba en plasmar su diseño Pop Art sobre su cuerpo. Con casi toda su piel cubierta con motivos del antiguo Egipto, Mary González, una novata en estas lides, ya pensaba en repetir experiencia cuanto antes. "No hay ningún problema. A mí me encanta que me pinten y me hagan fotos. El lado negativo es permanecer quieta durante tanto tiempo", explicó.
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