domingo, 20 de enero de 2013

Mamelones se lleva los dos premios

Un momento de la actuación de los Distraídos, anoche en el Recinto Ferial.
Distraídos
Por fin el Recinto Ferial lució con público casi abarrotando las gradas. Lo hizo para disfrutar de una mejoría en las murgas infantiles, y sobre todo, para disfrutar de dos actuaciones: Distraídos y Rebeldes. Los primeros quieren repetir su éxito y los segundos no volver a quedarse fuera del podio.

En el resultado final del Concurso se reflejó la brillantez de ambas murguitas, aunque no se llevaron los principales premios. En Interpretación quedaron de la siguiente manera: primero Mamelones, segundo Rebobinados, tercero Distraídos y accesit para Rebeldes. En cuanto a los premios de presentación, el primero fue para Mamelones, el segundo para Chinchositos y el tercero para Paralepipedos. Rebeldes repitió en el ac cesit.
Sofocados fueron los primeros en subirse a las tablas de Recinto Ferial. La murga del Compi se plantó en el escenario para ofrecer un repertorio animado. En su primer tema rescataron los oficios olvidados a través del relato de sus abuelos, que iban "a la finca temprano y en la parcela le ponía amor". Mucho mejor en afinación en la segunda canción, en la que se convirtieron en una tribu de chamanes con aldea en el llano de Ucanca. Un tema algo complicado de seguir que sacó su mejor ingenio al descargase los conjuros de internet.

Tras la murga de María Jiménez le tocó el turno a unos nerviosos Chiripitifláuticos, grupo que llegó muy crítico, desde las palabras de su director a la carta que dedicaron al jurado en su inicio y sobre todo en su segundo tema, un pasodoble en el que aprovecharon para repartir contra asuntos varios. En el primero también optaron por un popurrí que concluyó con su propio fallo con premio para la afición.

Con más de 20 años de experiencia, llegó Guachipanduzy, murga que se atavió de tropa para dar rienda suelta al recorrido de un grupo de niños de excursión. La arriesgada selección musical dificultó por momentos la dicción, salvada en parte por la afinación, que mejoró en sus segundo tema. Ataviados de coro godspell cantaron a la educación y a la crisis. "Las clases van a reventar" o "si la casa no puedes pagar el banco se la quedará" fueron sus quejas.

Desde Tacoronte llegaron Raviscuditos, que pese a problemas de afinación, muestran una mejoría respecto a su participación en el pasado Carnaval. En su primera canción se transformaron en raperos de Tacoronte, tema en el que no perdieron la ocasión de apoyar a los vecinos que intentaron desahuciar. En su segundo tema se convirtieron en niños consentidos que conseguían todo de papá y mamá. Dieron un cambio de tercio para terminar prometiendo cambiar "porque hay cosas más importantes que un móvil o un ordenador".

La sorpresa de la noche llegó de la mano de la quinta murga en salir al escenario. Los componentes de El Draguito se afianzó sobre las tablas con dos canciones completas, afinadas, entendidas y con momentos emotivos. Un salto de calidad del que deben sentirse orgullosos. En su primera canción recurrieron a un tema habitual entre las murgas infantiles: Un día de clase, pero supieron llenarlo de contenido fuera de tópicos. Entre las menciones a los recortes ("voy a clase caminando y con el tupper") y los chistes en torno al intercambio con un alumno de Estados Unidos, la murga concluyó de forma contundente cambiando de camiseta: "Ni del Barça ni del Madrid, yo me pongo la de aquí". Pero fue su original segundo tema el que más aplausos arrancó gracias a la fabricación de un cuerpo perfecto con manos de la paz que huyan de la violencia, cabeza de letrista que haga canciones que los niños entiendan y sobre todo "un corazón lleno de los personajes del Carnaval".

El reto de la noche lo tenía Distraídos, vencedores del concurso durante los dos anteriores carnavales. Y no defraudaron. Su actuación se basa en el espectáculo, en la parodia, en el atrezzo y en la coordinación, engarzados en una letra seria aunque sin olvidar el corte infantil y con una afinación propia de las murgas adultas.

Coincidieron en su primer tema con los antecesores en el escenario y propusieron la construcción de un cuerpo, aunque en esta ocasión se trataba de un bebé. Entre piernas como las de Ronaldo y manos que abracen la paz, al babydistraído no le faltaron órganos para formular sus críticas. Si los intestinos tenían que ser fuertes para soportar la comida basura de padres que se quejan de la obesidad de sus hijos "pues lo que faltan son las comidas de las abuelas", el corazón no tenía otro remedio que serlo aún más. Sobre todo el de los canarios, que debían ir fuera de las Islas para operarse, en alusión clara y directa al cierre de la unidad de Cirugía Cardiaca Infantil. Cerraron el tema con unas brillantes instrucciones de uso: "no chillar ni presionar, hay que educar".

Amenazaban con más espectáculo en su segundo tema. Con deportes de riesgo como hilo conductor aprovecharon el parapente para quejarse de los incendios en los montes de las Islas o la escalad para hablar de la sanidad. Si se caen, "sana, sana culito de rana, si no sana hoy... cuando al Gobierno le dé la gana", fue el golpe que precedió a la joya de la canción: el rafting en los barrancos de Tenerife cuando llueve. Sin embargo, fueron el objetivo de un lamentable fallo del sonido que evitó que disfrutaran de su despedida.

Magistrales

Otro fallo técnico precedió a la última murga en participar. Rebeldes tuvo que esperar a que se arreglara el cronómetro, ya colocados en el escenario y con el incansable ánimo de su afición. Desde luego le llegó la fuerza porque cerraron el concurso a lo grande. En su primer tema usaron los juguetes de un cuarto para denunciar aspectos dispares, pero con una mención de lujo a los incendios: "te presto el camión de bomberos, las pistolas de agua y a Harry Potter para que lo apague con magia". Su búsqueda del tesoro en el segundo tema fue magistral. Desde la Universidad al Ayuntamiento, su buceo en los mares de Lanzarote para denunciar los sondeos y su premio con un arca llena de valores como sinceridad o humildad en el Recinto Ferial, la canción supuso el regreso de los mejores Rebeldes.

La Opinión de Tenerife María Plasencia

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