viernes, 18 de enero de 2013

Rebobinados oposita al podio

El silencio del Recinto Ferial, imponente edificio diseñado por Santiago Calatrava, se empezó a llenar de murmullos, de saludos y del algún grito de ánimo. Carnavaleros y organización se preparaba para dar el pistoletazo de salida a los concursos de las fiestas mientras los componentes de las siete murgas participantes en la primera fase del concurso superaban los nervios en el backstage como podían. Al término de la noche, un nombre resonó: Rebobinados.

Lenguas Largas fueron los primeros en subirse a las tablas del escenario y lo hicieron con el objetivo de mantener, al menos, el nivel demostrado durante la pasada edición del Carnaval. La primera canción destacó por una sorprendente puesta en escena, imitando a niños en un sillón desde el que ven la tele o piden la merienda a su madre. La escenificación no pudo ocultar la dificultad que la selección musical puso a la dicción. Entre sus mejores golpes: "quita abuela con el taca taca" y las discusiones familiares por el mando a distancia. Apartaron las simpáticas anécdotas cotidianas en un final en el que soñaron con un mando a distancia para quitar las guerras o la pobreza.
En su segunda canción regalaron sus recuerdos al público en forma de diario de un murguero en el que recordaron las críticas perdidas en años anteriores. Arremetieron, con mejor vocalización y gran entrega, contra aspectos denunciados en ediciones anteriores pero que siguen sin solución, desde la competitividad en las murgas infantiles a los problemas de la educación pasando por el desalojo de Cho Vito.
A continuación le tocó el turno a El Cabito, con una gran Nayara Vera al frente, interpretó dos canciones de corte crítico aunque con temática infantil. No perdieron de vista que son niños para denunciar la falta de recursos para los más pequeños en su barrio o incluso los cambios en la educación "por culpa de un tal Rajoy". Mejor y más originales en la segunda canción, Una de dibus, en las que usaron las canciones de dibujos animados para criticar aspectos tan dispares como los recortes o la feria en Carnaval. Atinaron con la melodía de Los tres mosqueteros a los que cambiaron los nombres: Primi (Bambones), Toño (Mamelucos) y Maxi (Diablos Locos) a los que tienen de ejemplo para "luchar por el Carnaval".

Tras ellos, llegó Chinchositos, que recuperó la calidad vocal de años anteriores para recordar las noticias del pasado año en su Chinchoperiódico. Aunque empezaron con una queja de la falta de transporte público, se centraron en titulares de Carnaval, con especial recuerdo a la desaparición del Superchicha o los robos en los locales del Mercado de la Salud. En su segunda canción, se convirtieron en los niños más traviesos del Carnaval. Tanto que desde bebés desquiciaban a sus padres llorando durante toda la noche. Algunas genialidades salpicaron la canción, entre las que destaca poner un cartel de averiado en el ascensor para que "suba cuatro pisos el de la bombona".

Rebobinados entró por la puerta grande. Con una presentación con sorpresa, la murga quiso subir un escalón en el podio y presentó un repertorio equilibrado, con contenido y muy correcto musicalmente. En su primer tema hicieron un repaso por todas las profesiones a las que podrían dedicarse. Aunque sus menciones a los maestros para enseñar a calcular los gastos de los niños o a los futbolistas que quieren fichar por el Tenerife resultaron más que agradables, fue su homenaje a La Gomera lo que levantó más aplausos. De bomberos a magos, cualquier trabajo era bueno para salvar la laurisilva. Tremendo trabajo el que presentaron en su segunda canción, en la que enseñaron al público a hacer todo tipo de manualidades. La genialidad supo tapar algunos fallos de afinación, con lo que culminaron su actuación con un sobresaliente.

Tras ellos y desde Granadilla llegaron Retorciditos. Bajo la batuta de Fran Conde, la murga fue la más seria de cuantas participaron anoche. En su primer tema exigieron los mismos derechos que tienen ellos para los niños con discapacidad. Letra argumentada que arrancó con un recuerdo a las paraolimpiadas y que recordó los problemas de los niños discapacitados: desde la falta de rampas a la necesidad de profesores especiales. También la segunda canción apuntaba a crítica, pero menos directa. Con una entretenida parodia enseñaron al público cómo hablar sin discriminación. Lo innovador: dividir a la murga por sexos en un pique hasta ahora desconocido.
Después de la murguita sureña, le tocó el turno a Carricitos... o más bien un Pato Donald más que logrado. Precisamente este animal fue el hilo conductor elegido para su primera canción. Raro, pero hasta tuvo sentido sobre todo cuando recordaron al público que "hacen el pato mientras hay entradas". Aunque empezaron bien, su actuación se fue desdibujando en su segundo tema en el que hablaron de las ventajas y desventajas del Facebook, como que "el alcalde lo cuelga todo y que se usa "para hablar mal de todas las murgas".

Paralepípedos tuvo la responsabilidad de cerrar la primera fase. El arranque no defraudó con una murga duplicada "para ser un murgón". Criticaron con buena dicción y mejor calidad vocal a la sanidad o al paro, aunque los aplausos los lograron por su mención a las polémicas del Carnaval, además del recurso socorrido de nombrar al resto de murgas infantiles. En su segunda canción presumieron de tema escrito por ellos mismos. Con sus anécdotas en la murga y asuntos infantiles, despertaron la ternura cuando los más pequeñines cantaron solos algunas estrofas.
La Opinión de Tenerife M. Plasencia

No hay comentarios:

Publicar un comentario