"Fue inaudito que no se suspendiera la Gala y que ocultaran la tragedia que había detrás de bambalinas", reprochaba ayer Antonio Martín, uno de los empleados del gimnasio Siluetas Center, de la santacrucera calle Doctor Guigou, que está a pocos metros de la casa de Saida Prieto y al que ella va. La indignación, por la normalidad que mantuvo la transmisión de la ceremonia principal del Carnaval a pesar de la tragedia de Saida, no solo se apoderó ayer de sus amigos del gimnasio sino también de muchos otros vecinos del barrio El Toscal que conocen a la candidata desde que nació, hace 25 años.
La misma angustia demostraba ayer Alicia Rodríguez, amiga personal de la joven y cajera del supermercado Hiperdino en el que Saida hace sus compras. "Para mí esta Gala era muy especial. Ella estaba tan alegre y tan emocionada que todos queríamos que ganara. Estaba convencida de que había llegado su momento. Por eso cuando vi que no salía supe que algo grave tendría que estar pasando. Con las ganas que tenía de ser Reina del Carnaval no podía ser un desmayo o un tropiezo se echara atrás. Empecé a hacer llamadas y cuando me enteré de lo que había pasado se me vino el mundo abajo. Lo único que deseo ahora es que salga adelante", aseveró.
En el bar Doar, donde Saida solía desayunar, resuena el informativo de la Televisión Canaria con la noticia sobre su traslado a la Unidad de Quemados del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla. La última hora cayó como un jarro de agua fría sobre los clientes que apuran el barraquito en la barra junto a Olga Delia Noda, la propietaria. "La verdad que no me imaginaba que estaba tan grave. No me explico cómo pudieron seguir adelante con la Gala como si nada", criticaba esta comerciante que conoce a Saida desde que era una niña. "Es una chica muy simpática y muy buena. No quiero ni pensar la pesadilla que estará viviendo su madre", añadió.
Idéntica mezcla de tristeza y rabia expresó Rita María Franchy, vecina de Saida. "Es tremendo que no suspendieran la Gala. Esto ha sido como el Madrid Arena, una auténtica salvajada", recalcó. Para Belén Bans, otra de sus vecinas, lo peor de lo sucedido es que "se debe a una imprudencia total".
Ajena al calvario que se avecinaba, Saida confesó en una entrevista publicada días atrás por la opinión que en ediciones anteriores del Carnaval se había presentado a varios castings pero siempre se "quedaba a las puertas". "Este año lo volví a intentar y, cuando en la selección del Parque Bulevar dijeron mi nombre, me puse a temblar y a llorar, no me lo creía. Por fin lo he logrado, es como si ya me hubiesen elegido Reina", afirmaba.
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