Más de 300 metros de tela de leopardo, las famosas palmeras, espejos dorados, candelabros, sombrillas, barbies, kilómetros de galones negros de flecos, borlas.... Todo está preparado para resucitar al Mogambo, el mítico local que nació en el Carnaval de 1993 como chiringuito, el más glamuroso del parque Santa Catalina, y se convirtió durante 19 años, sin perder un ápice de su elegancia, en un referente de las noches capitalinas.
"Llevamos participando desde hace siete años con una carroza y, en vista de que estamos perdiendo la esencia de las fiestas, hemos querido recuperarla dándole vida al Mogambo, un símbolo que marcó un antes y un después en nuestro carnaval", indicó Israel Ortega, uno de los impulsores del proyecto.
El primer paso para llevar a cabo tamaña empresa fue ponerse en contacto Miguel Rivero y los hermanos Machín, Juan y Antonio. La respuesta fue inmediata, no sólo aplaudieron la idea, sino que se ofrecieron para diseñar los bocetos de la carroza y participar en su decoración, poniendo, eso sí, una única condición: "Tiene que parecer el Mogambo, no vale una imitación".
Así comenzó, desde el pasado mes de septiembre, una aventura dirigida a reconstruir el chiringuito tal y como se creó en los carnavales de 1993 bajo el nombre de Mogambo en el parque Santa Catalina, frente al hotel AC, en aquel entonces denominado hotel Don Juan, un espacio que hoy en día ocupa unas pistas de skate.
"Ellos hicieron una serie de bocetos hasta que elegimos el definitivo. La carroza llevará incluso parte del decorado barroco del local Mogambo, piezas originales como sus famosos maniquíes, ente ellos el de la turca, sus sombrillas, las butacas y la barra forradas con la tela de leopardo tal como estaban en el local, las palmeras que eran su símbolo, galones y borlas, espejos dorados, abanicos, baúles... En definitiva, el Mogambo, en doce metros de carroza, cobrará vida y recorrerá toda la ciudad", afirmaron.
Sobre la carroza, los tres fundadores del local de copas estarán acompañados por más de 60 personas, todas vestidas con el característico uniforme del personal del Mogambo, de negro con el chaleco de leopardo. Sonará la música de los años 80 y 90, con canciones como Dedos de las manos, dedos de los pies, de Xuxa, el himno del establecimiento con el que, nada más empezar a sonar, sus dueños subían a la barra a bailar.
"Nos acompañarán en la carroza personajes muy relacionados con nuestro carnaval, entre ellos Víctor Medina -antiguo escenógrafo del carnaval de Las Palmas-, Fran Rivero, el escultor Manolo González, José Luis Torrent, las Cruelas... Se ofrecerá una selección de música muy cuidada y muchas sorpresas que, de momento no vamos a desvelar", apuntó Ortega.
Hasta el baño será una réplica exacta del Mogambo, con su secador de manos, sus espejos, la tapa de la vasija forrada con leopardo...
Para Juan G, este homenaje ha contribuido a resucitar el espíritu que les envolvió en la década de los 90. "Para nosotros ha sido como revivir los años mágicos del Mogambo que estaban un poco dormidos desde que se cerró en 2002. De nuevo tengo esas cosquillas en el estómago y esta gente tan maravillosa nos han puesto una inyección de juventud y ánimo, hemos trabajado muy bien con ellos, y nos han hecho caso en todo, incluso cuando le decíamos que la decoración era leopardo sobre leopardo y si queda un hueco, leopardo", bromeó.
Juan G recordó el espíritu que definió al local: "un sitio donde tenían cabida todo tipo de gente, todo tipo de ideologías, no estaba dirigido ni a una clientela gay ni heterosexual, allí todos tenían su sitio porque todo el mundo tiene derecho a divertirse, y eso fue lo que lo convirtió en un referente".
Por allí pasaron además todos los artistas invitados del carnaval, como Ana Rosa Quintana, "que se quedó loca con nuestra colección de barbies, tanto que le enviamos una y la sacó en su programa"; o Jorge Javier Vázquez, "que cada vez que venía a la Isla nos visitaba, incluso una vez llamaron a su programa y, en directo, el presentador le preguntó por el Mogambo".
Respecto al secreto del éxito del local, Juan G no duda en afirmar que fue la implicación de sus promotores. "Los tres siempre estuvimos al frente del Mogambo, dando la cara, recibíamos a los clientes, los atendíamos, les servíamos, los acompañamos..., no nos limitamos a montar un lugar de copas y ya está. Y el público respondió de una manera brutal, nos dieron grandes dosis de cariño".
Con la iniciativa de la empresa Decotextil, serán muchos los que puedan evocar una época cargada de glamour, algo que muchos echan de menos en estas fiestas y que, al menos este año, llegará a grandes dosis de la mano del Mogambo, porque "esta no va a ser una carroza para tirar caramelos", advirtió Juan G.
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