lunes, 11 de febrero de 2013

La fiesta se desparrama en Vegueta

Tapas para todos los gustos, incluidos los tradicionales huevos duros y las tortillas de carnaval, cañas a buen precio, música en la calle y muchas ganas de marcha constituyeron ingredientes suficientes para que miles de mascaritas tomaran ayer con entusiasmo las calles del casco histórico. La enorme afluencia de ayer demostró que la iniciativa impulsada el pasado año por la Asociación Vegueta de Ocio y Restauración (AVOR), se ha consolidado, superando el éxito de la edición anterior.

Vegueta celebra el Carnaval de DíaLa fiesta empezó poco después de las doce del mediodía, en la esquina entre La Pelota y Mendizábal con un concierto de José Carlos Díaz. Sobre las dos de la tarde, no se podía andar por estas calles, debido a la gran afluencia de personas, que abarrotaron las terrazas y las barras que una veintena de bares y restaurantes sacó a la calle.

El Carnaval de día se desparramó por La Pelota, Mendizábal, Obispo Codina y otras calles de Vegueta, por las que no pararon de pasar gente entre el mediodía y primeras horas de la noche. Los cruceristas se sumaron a las mascaritas del país y se lo pasaron en grande sorprendidos con la creatividad y la retranca de los carnavaleros canarios y de otros lares. Como María, Diego y Alberto, que, disfrazados de plátanos peninsulares aclimatados en Canarias, mostraron un divertido cuadro a unos turistas noruegos, acabados de llegar a la capital, que alucinaban con el desfile de jeques árabes, indios arapahoes o un grupo de quince matrioscas rusas, originarias de Moya, que ayer se tomaron el día libre para meterse de lleno en su primera celebración carnavalera del año. La de ayer fue también la primera marcha de carnaval de María, Diego y Alberto, tres peninsulares que llevan varios años viviendo en la isla y que ayer se mostraban un poco desconcertados por la dispersión de la fiesta que ha provocado, la eliminación de los chiringuitos del parque Santa Catalina.

María Nela, Rosa Delia, Maruca y Tere, cuatro experimentadas piratas del Atlántico Medio, se mostraban encantadas con la vuelta del Carnaval a Vegueta. Ellas ya empezaron el viernes pasado, con la Gala de la Reina. Las bucaneras no se pierden una fiesta y ya tienen preparados los marabuses para el Carnaval de los Indianos y las ropas de luto para el Entierro de La Sardina. "Ya tenemos reservado el restaurante para ir a cenar. El año pasado vinimos y nos gustó tanto que hemos vuelto. No sé porqué los carnavales tienen que ser sólo por la noche. Ahora nos vamos a babor, que tenemos que tomarnos algo", comentaba María Nela, la más dispuesta del grupo, que siempre se reúne en esta época para echarse unas risas. "Cada día nos ponemos un disfraz diferente", explicaba una de las cuatro amigas que nunca ha faltado a la cita carnavalera, ni siquiera durante los veinte años que vivió en Madrid. Al lado de las amigas rumbiaba Pepita con su cámara del Canal 69 y su minitraje rosa. "Esta fiesta está muy bien, pero la gente está muy tapada. Hay que enseñar más escote", bromeaba mientras grababa la fiesta en la calle, en la que actuaron, entre otros, las comparsas Lianceiros y Bahía Tropical. Tampoco faltaron las mascaritas de antaño, aquellas que se ponían los cuatro trapos que encontraban en el baúl de la abuela y salían a la calle a comerse el mundo con el histórico grito de guerra "¿Me conoces mascarita?". Sinforosa, Maquiavela, Antonia y Petrusia iban de viejas abuelitas, con el pañuelo calado hasta las cejas, el delantal y las medias negras. "Acabamos de bajar del Risco. Yo me he tomado ya mis 14 pastillas del día,.entre ellas la del riego, y ahora nos vamos a beber algo. Todo sea por el Carnaval, mi niña. Aquí en el delantal traemos los huevos duros", explicaba Sinforosa.

El ambiente carnavalero también se paseó ayer por la otra punta de la ciudad. Los nuevos bares de degustación del Mercado del Puerto se sumaron a la fiesta con la decoración de sus locales y pinchos especiales de carnaval. La temática carnavalera invadió también algunos de los puestos del mercadillo de la plaza de Manolo García, al lado del Mercado del Puerto. En ellos Edgar y Elsa maquillan a todo el que quiera un bonito disfraz y Sonia vende maravillosas máscaras venecianas traídas desde la Ciudad de los Canales, a precios que oscilan entre los 35 y los 10 euros. Entre ellas figura la famosa colombina, la del doctor Peste o la bauta, una máscara especial que cubre toda la cara y deforma la voz para que no te conozca ni la madre que te trajo al mundo.
LaProvincia-DiariodeLasPalmasTeresa García

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