Después del desfile de ritmo y armonía, con la participación de las comparsas -salvo Cariocas, que desfiló en chándal en homenaje a Saida-, el coso de ayer fue el primer gran desfile del Carnaval de Tenerife. Y dejó sabor a poco. La organización mantuvo a la Afilarmónica Ni Fú-Ni Fá abriendo el desfile, para dar paso a la reina y, a partir de ahí, un enorme, casi eterno, bloque de comparsas que para algunos por la tele resultó atractivo y dinámico. Sin embargo, este batallón de batucada que abrió Cariocas, en los que sobresalieron Danzarines y Joroperos, dejó paso a un rebumbio de carnaval, donde las rondallas desfilaban mezcladas entre grupos coreográficos, y eso sin olvidar la incomodidad de arrancar un desfile entre vallas, pues la avenida de Anaga está en obras en la zona del Arkaba.
Humberto Gonar

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