martes, 30 de abril de 2013

Chop suey con sabor a ‘drag’


Este es un viaje del carnaval de Las Palmas de Gran Canaria al lejano Oriente. El que llevaron a cabo Antonio Ceballos con su fantasía Drag Kuki, ganadora del concurso de 2012, y el director de Clapso, Israel Reyes. Una expedición que conquistó Shanghái.
De Carrizal al Shanghái más gay. Ese ha sido, en pocas palabras, el recorrido de Antonio Ceballos, Drag Kuki, que puede presumir de ser la primera reinona que pisa un escenario chino en la historia del gigante asiático. «Fue una cosa espectacular», dice el artista canario. «La presentación oficial se celebró en una de las mayores discotecas de la ciudad, ante más de 1.500 personas, y me sentí casi como Whitney Houston, con siete seguritas escoltándome para poder andar por el local porque todos querían hacerse fotos conmigo», bromea quien fuera en 2012 ganador del concurso drag del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria. «El público me trató como si fuera una estrella», añade fascinado aún por el éxito de su desembarco en China.
No hace ni tres semanas que la lujosa sala Club Obama, en el centro de Shanghái, daba el campanazo incluyendo su actuación en una multitudinaria fiesta gay. «Un grupo de empresarios del ocio de la ciudad china, XPT Shanghai Entertaiment Group, se puso en contacto con nosotros porque, seducidos por la Gala Drag que conocían por la televisión, estaban interesados en exporta esa estética a China través de un espectáculo profesional», explica el director de la productora Clapso, Israel Reyes, también responsable artístico de los carnavales de la capital grancanaria. «Nos comentaron que este producto no existía allí y aceptamos viajar a Shanghái para probarlo, animados por la experiencia que nos aporta Drag Circus», añade.
La sorpresa fue enorme para todos. «Actuamos primero para los asistentes de una convención en un hotel de la ciudad de Nang Chan, sobre todo para calibrar cómo respondían a nuestro espectáculo, y unos días más tarde fue ya en la discoteca, donde constatamos que estaban encantados con la novedad», cuenta Reyes.
Fibrado, con su metro ochenta y cinco de estatura y subido sobre sus plataformas de 35 centímetros  –dos metros veinte de pluma y desparpajo en total–, Ceballos causó furor entre el público gay asistente al acto. «Entre que los chinos son bajitos y yo actué con barba y llevaba pendientes, ellos estaban asombrados con mi estética. Francamente, me quedé alucinado con el éxito», reconoce Drag Kuki que, sin embargo, tuvo que adaptar un poco para ese público novel la habitual actuación de los drags. «No tiene tanta carga sexual como los números a los que estamos habituados en Europa. Iba un poco menos desnudo», dice, «y además tuvimos que crear un show de casi diez minutos, frente a los cuatro habituales de las actuaciones en Canarias. Pensamos que quizá era muy largo y se podrían aburrir, pero para nada; les supo a poco. De hecho me hicieron miles de fotos».
Sobre la presunta falta de tolerancia de la sociedad china hacia el colectivo homosexual, tanto Antonio Ceballos como Israel Reyes discrepan. «Los jóvenes viven su condición sexual con naturalidad. Puede que las generaciones anteriores hayan tenido que sufrirla en secreto, casándose quizá por obligación, pero la juventud está liberada y no sólo en los clubes sino también en las calles, donde los ves actuar como en otras ciudades de Occidente», concluyen.



Miguel F. Ayala

No hay comentarios:

Publicar un comentario