En estos días, la comparsa dirigida por los hijos de Monzón, Roji y Juan José, se encuentra entre los ensayos y los detalles de los trajes. Sin descanso, de lunes a domingo. “En estos tiempos es mucho más difícil que en años anteriores, ya que la economía no es la misma. Nosotros somos una gran familia y el esfuerzo que hace cada componente no hay dinero para pagarlo”, confiesa Roji Monzón, testigo de la evolución de la comparsa, creció con ella, al igual que su hermano. El paso de los años y la de dedicación de Los Rumberos hizo que fuese imposible hablar del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife sin mencionar la alegría que aportaba a la fiesta la comparsa. En 1969 la agrupación del Barrio de la Salud no estaba sola. El éxito había sido absoluto y motivo de ello fue el nacimiento de Los Cariocas y Sudamericanos. Los Rumberos siguieron enamorando a las personas, bajo la exigente supervición de Manolo Monzón. “Este año no me gustan mucho las canciones. Le falta color al vestuario. Este año otra comparsa me ha gustado más que la nuestra”, se le podía oir al tinerfeño, al que no le gustaban demasiado los concursos. “Desde que falleció siempre lo echamos de menos, pero algo que echo en falta es la llamada tras el concurso para escuchar su opinión”.
Tras volver al a participar en el concurso en 1993 Los Rumberos es un aliciente más para no perderse el certamen que ha recuperado la repercución que tuvo en la década de los años ochenta y el cual no se perderá desde el cielo Manolo Monzón, junto a el maestro murguero Don Enrique González o Pedro Gómez Cuenca, el Charlot tinerfeño.
Jorge Martínez
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