Miembros del jurado de Interpretación, que prefieren guardar el anonimato, están por la labor de reunirse con las murgas, dar explicaciones y hasta desvelar sus votaciones, y admiten que dos de los tres que valoraron las voces pactaron la votación en la final. “Tenemos los mismos criterios”, le respondió una a un compañero cuando le preguntó por qué ellas estaban reunidas unificando criterios.
De hecho, Pedro Acevedo, el tercer músico, rechazó unificar criterios. Eso fue en la final. Antes de que comenzara el espectáculo, ya hubo “fiesta” en el jurado, porque unos le recriminaron a estas dos personas que la noche del miércoles copiaran en programas del Carnaval las puntuaciones de los ocho finalistas -una anotó las primeras cuatro finalistas, y la otra, las otras cuatro, con todos los dígitos- y que dos horas después acabó en muchos WhatsApp. En la fase, las encargadas de valorar las voces y la calidad musical recomendaban que la interpretación vocal de las murgas femeninas había que valorarlas con un 0,75 por la complejidad que suponía. En la final, además de pactar la puntuación, después de actuar Mamelucos, aseguraron que esta murga había cometido un fallo musical muy grave. Hasta el punto de que los rebajaron de ser los mejores en fase, con 2,50 -junto a Bambones, según el jurado- a pasarlos a un 0,75 en la final, con menos nota, incluso, que Ni Pico en fase. O Triquis, que el voces pasaron de 2,00 a 0,25.
Humberto Gonar
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