Esta variopinta carrera se ha convertido con los años en el acto más popular del Carnaval portuense, que cada edición gana más adeptos y que anoche logró congregar en el casco de la ciudad turística a unas 25.000 personas, según fuentes de la Policía Local, que comprobaron in situ que no solo la mujer es capaz de calzarse plataformas de medidas sumamente vertiginosas.
El número de participantes no logró superar el récord de los cerca de 400 del pasado año, pero alcanzó al cifra de 362 inscritos, todos ellos intrépidos amantes del desenfreno y de la diversión que se dejaron la piel, de forma literal, en el trayecto de adoquines, escalones y obstáculos varios desde San Telmo hasta la plaza del Charco.
Además de las ganas de pasarlo bien, solo había dos requisitos fundamentales para formar parte de esta carrera disparatada: primero, ir sobre unos tacones de siete centímetros como mínimo, y segundo, llevar el más loco disfraz carnavalero. Es la carrera más desternillante en la que resulta más divertido llegar el último que terminar primero.
Fue el inmejorable aperitivo del Gran Coso Apoteosis, que se celebra hoy, a partir de 16.00 horas, desde la avenida de Colón.
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