La avenida marítima de Puerto del Rosario volvió ayer a convertirse en un auténtico enjambre de cientos de personas para seguir la evolución de la tradicional regata de Achipencos ( Artilugios Carnavaleros Hidrodinámicos Impulsados Por Energía No Contaminante), evento que volvió a demostrar el enorme arraigo social que tiene y el poder de convocatoria ya que se ha consolidado como el acto más multitudinario de los carnavales de Puerto del Rosario.
La creatividad, el colorido y, sobre todo, el humor se hicieron a la mar en la bahía de Puerto Cabras disfrazados de artilugios flotantes con una tripulación contagiada por la diversión y donde estaba totalmente prohibido el aburrimiento. Además, se dio la circunstancia que la meteorología, con un radiante sol, ayudó no solo a la travesía sino a la presencia de numerosas personas para contemplar la evolución de la regata.
Una de las principales novedades en esta decimoséptima edición de los Achipencos es la supresión del premio a la velocidad, que en años anteriores se concedía al primer artilugio que llegara a la meta. Este año se valoró exclusivamente la presentación y la creatividad en el sistema de propulsión.
Un total de 32 armatostes flotables partieron desde la rampa pesquera con dirección a Playa Chica, aunque algunos de los mismos naufragaron en el camino. A estos artilugios se unió, como en años anteriores, el presentado por el colectivo ´Así Andamos´, los auténticos creadores de esta iniciativa cuya primera edición fue en 1998 con la participación de tan solo cinco. Diecisiete años más tarde no solo es el evento más original del carnaval capitalino, sino que esta iniciativa y su capacidad de convocatoria ha logrado traspasar las fronteras insulares y canarias.
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