
La organización, a propuesta de las murgas adultas, que comienzan mañana su concurso, cambiará otra vez la ubicación de discapacitados, prensa y jurado.
Los responsables de Fiestas acercarán al escenario a los encargados de valorar fantasías y repertorio, para impedir de paso que el jurado no vea porque se suben a las sillas.

Ojalá hubieran tenido la misma sensibilidad con los niños.
Humberto Gonar
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