Como es habitual en el concurso, la gran dominadora del certamen murguero a principios de los sesenta fue la encargada de ejercer como telonera. Esta vez con gran expectación en cuanto a la reacción de la grada, hubo aplausos cuando los focos se encendieron y aparecieron los componentes.
A sus espaldas, un mensaje rotundo: "A las murgas hay que escucharlas, no leerlas", pudo verse en la enorme pantalla que presidía el Recinto. Es el mismo lema que había elegido la Ni Fú-Ni Fá en las redes sociales para defenderse de las críticas, que habían sido muy numerosas en los días anteriores.
Las primeras palabras del director llevaron a la confusión. "Esta tarde en una reunión urgente en la murga hemos decidido cantar una canción. Porque por encima de todo tiene que estar la libertad de expresión". Hubo aplausos... y, entonces sí, algunos pitos temiéndose que fueran a cantar el famoso tema. "Teniendo lo que hay que tener para cantarla... El Cubanito. ¿Esperaban otra cosa?", añadió El Flaco. El resto de la actuación de la Fufa transcurrió sin sobresaltos.
Tiempo después, en el momento de subirse al escenario Los Mamelucos, sí hubo alusión a la polémica. El grupo de la Casa del Miedo actualizó a tiempo sus letras para incluir una referencia a la "censura" de la canción sobre los homosexuales que tenían preparada la Ni Fú-Ni Fá, protagonista... sin quererlo.
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