"Somos la murga que más nombre tiene por historia y por la ilusión que le ponemos cada año", explica Francisco Rosales, Tito, que es director de Los Chancletas desde hace 27 años y una institución en el arte de narrar la peripecia isleña con cada letra. Le ayudan sus 73 pitos de oro, murgueros como Toni Bonilla, el más veterano del grupo con 30 años de fidelidad a sus espaldas, o Nauzet, que debuta en este 35 aniversario, con las ganas de quedarse para siempre en esta gran familia con vocación callejera. "Nuestro vínculo con el barrio es enorme, somos La Isleta", subraya Tito, que anoche dirigió a su gente en una gala celebrada en el parque de la Iglesia de La Luz para festejar el aniversario. Ese sentimiento está plasmado hasta en los estatutos de la murga, que les prohibe abandonar las empinadas aceras del Puerto como fórmula para vincular para siempre el nombre de la murga con el vecindario que ha visto crecer a Los Chancletas cada mes de febrero.
El público respondió para llenar un aforo de 900 plazas que apenas sintió el frío gracias a las mañas del presentador de la gala, Roberto Herrera, otro isletero de corazón, casi tanto o más que Manolo Vieira, el rey indiscutible del humor isleño, que actuó junto a otros ilustres del género como Pedro Daktari, Daniel Calero, Matías Alonso y Jabicombé. Antes, el Ballet de Silvia Barrera abrió la gala y la comparsa Araguimé, ya casi al final, puso sus caderas a la altura del acontecimiento, con unas Ladys Chancletas que también le cantaron a sus hombres...
Y es que la máxima con la que nacieron Los Chancletas, eso de perderse un poco de la pareja en los Carnavales, ha pasado a la historia al quedar superado por el enrale colectivo propio de estas fechas. Ahora son una gran familia, con padres, hijos y hermanos que empiezan a los Baby y luego dan el salto a las murgas adultas. Todos pasan de un grupo a otro para cantarle a la Virgen del Carmén o ejercer la crítica social contra el alcalde del momento.
Precisamente mucha crítica es la que promete Tito para el concurso de murgas, que arranca el 2 de febrero en el parque de Santa Catalina. "Cada año es más difícil estar entre los primeros porque hay más nivel, pero vamos a por todas con la ilusión del primer año", subraya este histórico del Carnaval, tanto que ha sido elegido por el Ayuntamiento para pregonar el 31 de enero las fiestas por excelencia de la capital grancanaria.
Tito no desvela en qué centrará su discurso al soltar a Don Carnal. Tampoco revela los temas en los que harán diana sus pitos murgueros, aunque avisa que al menos tiene dos canciones ganadoras, ya saben, esas que hacen levantar la gradad del Santa Catalina, aunque la crisis y la búsqueda de petróleo aparecen en todas las quinielas. Eso sí. Más de uno deberá retocar sus letras, porque por estas costas, lo que se dice petróleo petróleo, finalmente parece que no hay.
El año pasado quedaron terceros y en 2011, tras 10 años de espera, ganaron su octavo primer premio de interpretación. Iban vestidos como Enanos de La Palma y cantaron aquello de Me han dado tanta leña, que ahora el leñador soy yo. ¿Se acuerdan?
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