miércoles, 7 de enero de 2015

Los Reyes se despiden en el Orfeón

Melchor, Gaspar y Baltasar hicieron ayer por la mañana en el Orfeón La Paz su última parada del año. Allí los esperaban unos 400 niños de familias necesitadas de toda la Isla que se llevaron juguetes, pelotas, peluches y hasta bicicletas. La jornada comenzó a las siete de la mañana con un multitudinario desayuno consistente en chocolate caliente con churros. Muchos de los padres que acudieron también habían recibido regalos de la Sociedad lagunera durante su propia infancia, ya que esta actividad solidaria se repite cada 6 de enero desde hace más de medio siglo.


Eva Alcázar recordaba ayer con nostalgia cómo le alegraba de pequeña venir al Orfeón La Paz cada 6 de enero a buscar un regalo de los Reyes Magos. En su casa eran siete hermanos y las cuentas no daban para comprar las muñecas que ella quería. Ayer, con 32 años, esta vecina de Ravelo, en El Sauzal, regresó al local de la calle San Juan. Esta vez fue a buscar un juguete para su hija, Leyre, que a sus cuatro meses era la más joven de los cerca de 400 niños de familias con pocos recursos que se congregaron en la Sociedad lagunera para aprovechar la última parada de Melchor, Gaspar y Baltasar de este año.



El Orfeón abrió sus puertas, como es tradición desde hace más de 50 años, a las siete de mañana para servir un desayuno de chocolate con churros. El encargado de prepararlo todo fue el maestro Pepe y lo sirvieron las hermanas Ana y Laura Crespo, de 25 y 23 años. Llevan haciéndolo desde que son unas niñas y ayer dejaron sus regalos sin abrir en casa para estar puntuales al pie del caldero de chocolate caliente. "Ver las caras de felicidad de los niños en días como este compensa cualquier sacrificio", admitió Ana. Según comentó, desde este rincón les ha tocado ver crecer a muchos niños. "Hay muchos que repiten cada año pero siempre se suma gente nueva, sobre todo en estos años de crisis", recalcó la joven.

A las ocho y media de la mañana la ciudad parecía no haber despertado todavía y las calles seguían desiertas, pero de pronto las sirenas de las motos de la Policía Local irrumpieron en dirección al Orfeón escoltando a una camioneta de Protección Civil que llevaba a bordo a Sus Majestades. Los niños salieron a la puerta a recibirlos junto al presidente de la entidad, Esteban Afonso, y el concejal de Seguridad de La Laguna y candidato de CC a la Alcaldía, José Alberto Díaz.

Los primeros en irse con una bolsa de juguetes, pelotas y peluches fueron los niños más pequeños, hasta los dos años. Luego les toco el turno al resto. Algunos de ellos salieron con una sonrisa en la cara y abrazando con fuerza osos de peluche gigantes y hubo incluso unos cuantos que se fueron pedaleando en sus nuevas bicicletas.

Jairo Martín, de 23 años, y residente en Tacoronte, era uno de los tantos padres que estaban en la cola, que durante su propia infancia recibió juguetes del Orfeón La Paz y que ayer iba a buscarlos para su hijo de dos años. "Venía de chiquillo y me iba siempre contento con lo que me daban. Estar aquí me trae muy buenos recuerdos", aseguró.

La misma sensación tenía Iván Miguel Martín. Su hija, Gisela, de tres años, tenía muy claro lo que quería que los Reyes le regalaran: "Un muñeco chiquitito, chiquitito".

Según explicó Estaban Afonso, los juguetes que entregó el Orfeón La Paz fueron comprados con los recursos que consiguió la institución vendiendo Lotería de Navidad, que este año repartió 360.000 euros en premios, 220 euros por décimo. Otras organizaciones, como la Asociación de Vecinos del Casco, también colaboraron con juguetes.

La Opinión de TenerifeLaura Docampo

No hay comentarios:

Publicar un comentario