
Al joven Néstor Galván le hubiera gustado ser neurocirujano o nadador pero, a los 8 años, la música se cruzó en su vida y, desde entonces, no ha podido dejar de cantar. A pesar de que no hay ningún otro músico en su familia, el cariño de su abuelo siempre le ha animado a mejorar en esta profesión. "Él siempre me decía que algún día yo lograría cantar en la Scala de Milán y, aunque él ya no va a poder verme hacerlo, yo lo sigo intentando para poder honrarle", explica el cantante santacrucero quien, por el momento, ya ha podido cumplir uno de sus sueños: cantar ante Plácido Domingo.
Néstor Galván tuvo que viajar a Alemania para descubrir cuál era la gran pasión de a vida. Tal y como recuerda el chicharrero, "cuando tenía 8 años, viajé con mi madre a Alemania para visitar a mi tía. Estando allí, escuché la actuación de unos mariachis y comencé a cantar con ellos", relata el joven, quien añade que, aunque siempre le había gustado cantar, nunca se había planteado que esta afición pudiera ir más allá. "Cuando volví a Tenerife, le dije a mi madre que quería empezar a cantar y comencé a acudir a clases particulares", recuerda Galván.
Con el paso de los años se ha hecho un verdadero experto y, aunque comenzó cantando rancheras y canción ligera, pronto probó suerte con la ópera o la zarzuela. Junto a las clases particulares, comenzó a probar suerte con los concursos y, así, se presentó al programa Menudas estrellas con tan solo 9 años, cuando tuvo la oportunidad de cantar con David Bustamante. En el año 2004 participó, también, en uno de los programas de Veo veo de Teresa Rabal que se celebró en la Isla, y donde obtuvo el primer premio.