El esplendor de la gala infantil tiene nombre: Enrique Camacho (Santa Cruz de Tenerife, 1983), que dirigió el domingo un espectáculo que pasará a la historia por su brillantez. Tras cuatro años en las quinielas para asumir la responsabilidad artística de la fiesta, esta edición recibió el encargo, aunque la organización repartió las galas entre los tres directores posibles de forma salomónica: Enrique Camacho, la infantil; Lucas Balboa, la tercera edad, que se celebra mañana, y Juan Carlos Armas, por cuarto año consecutivo, la adulta.Visto lo visto el domingo, alguien podría pensar que dio el do de pecho para reivindicarse para 2016, con el añadido de haber dirigido también la sensacional final de murgas a la americana del viernes. Sin embargo, Camacho asegura que su objetivo en la elección infantil era "hacer una gala de gran formato, no para dar el salto el próximo año a la adulta". "Ahora toca vivir y defender el presente, aunque el Carnaval sea del Futuro", se ríe. "Jaime Azpilicueta -a quien considera su mentor- me enseñó que ningún espectáculo es más pequeño que otro", explica.
"La gala no tuvo un momento estrella, fueron muchos y continuados", explica evitando la autocomplasencia y siempre en primera persona del plural. "El éxito ha sido posible porque hemos propuesto ideas y hemos trabajado en conjunto con los grupos, sin imponer". "Soy idealista y el Carnaval lo hacemos entre todos. La reacción del público ya en la obertura me provocó un subidón de adrenalina", cuenta. "Nadie ha estado de relleno aunque fueran más de 1.500 participantes, ni ha habido una estrella que sobresaliera sobre los grupos. Todos han cantado o bailado con todos". Viene ahora su autocrítica. "Hay cosas que pulir; tal vez pedí rapidez a las niñas en el ensayo y alguna corrió más de la cuenta". Otra reflexión. "Tal vez me equivoqué en las transiciones entre grupos y lo hice más pensando en los mayores y profesionales que en los niños". "El momento crítico era cuando las agrupaciones coreográficas daban paso a las murgas infantiles, por el tráfico. En los ensayos salió mejor; aun así en la gala resultó bien", admite.
Asegura que no se esperaba esta reacción. "Todo el equipo había trabajado con el convencimiento de que era la mejor propuesta para la gala que podíamos hacer, como recogía el preguión que presentamos en agosto".
El director precisa que, tras el tercer y último bloque de candidatas, consiguió "oxigenar" la gala después de un ritmo trepidante y sin perder dinamismo. "En ese momento el espectáculo iba 17 minutos por delante de lo programado; o me equivoqué yo en los cálculos del guion o fuimos demasiado rápido en el desfile" La noche de la gala recibió la felicitación del alcalde y la organización, así como el director de la gala de la tercera edad y personajes del Carnaval, como Manolo Peña (Mamelucos) o Pedro Mengíbar, exgerente y murguero. A sus 31 años, Enrique Camacho, que comenzó en el espectáculo con Azpilicueta en 2005, admite que, por su formación universitaria en Empresariales, podía haber estado detrás de la ventanilla de un banco, sin embargo, el director madrileño confió en él. Fue a cubrir una rueda de prensa y acabó como miembro del equipo de dirección. Azpilicueta le dio la alternativa como su ayudante de director en 2005, 2006 y 2008. En 2007 dirigió con Geni Afonso, ahora su ayudante de dirección, la presentación de aspirantes. En la actualidad es jefe de producción artística del Auditorio. Camacho antes de director fue murguero, porque militó en la infantil El Cabito los años 1995 y 1996.
Echeyde actuó y luego no lo dejaron entrar
Los padres y madres de los niños que integran el numeroso cuerpo de baile del colegio Echeyde presentaron la misma tarde de la gala de elección de la reina infantil del Carnaval una reclamación a la organización porque, después de actuar en el espectáculo, los mismos niños intentaron pasar como público para ver los últimos cinco minutos del espectáculo que ellos mismos habían protagonizado y les impidieron el acceso. Según cuentan los representantes de un grupo de padres, le exigieron la entrada para acceder al recinto, cuando además eran niños de corta edad. Los familiares están indignados por el trato dado a los niños. No entienden cómo, con el recinto ferial con localidades libres en los extremos, se les negó el acceso a los mismos protagonistas cuando no estaban llenas las 7.000 localidades que se habilitaron en el recinto ferial. Además, recuerdan que no es la primera vez. Las estrictas medidas de seguridad ya pusieron en esta situación a los componentes del colegio Echeyde la pasada edición. Desde la dirección del espectáculo se asegura que se desconocía esta situación, un asunto que corresponde dilucidar a la propia concejalía de Fiestas y que, aseguran, debe estar justificada en las medidas de seguridad aplicadas desde 2014. También algunos niños de la murga infantil Revoltosos mostraron su malestar, en esta oportunidad, por el desorden, a su juicio, en el número conjunto de la gala.
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