Anoche, miles de personas se dieron cita a lo largo del recorrido de la carrera, salpicado de obstáculos, para disfrutar de tan originales disfraces o fantasías, que fueron presentadas por sus propietarios antes de comenzar el concurso y de que la organización comprobara que cumplían con los requisitos: hombres con tacones del tamaño indicado.
La carrera partió de la plaza del Charco rumbo a la calle de Santo Domingo para acabar de regreso al punto de partida, un recorrido en el que los participantes intentaron no darse de bruces contra el suelo, aunque, hay que reconocer, que no todos lo consiguieron. Esta tradición portuense lleva seis años consecutivos batiendo su propio récord de participantes. El año pasado fueron 800 los hombres que se animaron a ataviarse con las más disparatadas fantasías en solitario o en grupo. Este año, al cierre de esta edición, aún no se había confirmado la cifra final.
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