Y es que la nueva rectora de las carnestolendas, en sus funciones desde hace apenas poco más de un mes, puso encima de la mesa varias propuestas que pretenden darle un giro al concurso de los últimos años, si bien la gran parte de las proposiciones de la edil de Coalición Canaria no fueron del agrado de los grupos. No gustó el variar el sistema de puntuación (eliminando la media entre fase y final) y, mucho menos, el reducir el número de murgas que optarían en la eliminatoria definitiva a los premios de Interpretación. Sí se aceptó, por contra, al vuelta a las cuatro preliminares.
Después de varios años con una final con ocho participantes Gladis de León dio a entender ayer a las murgas que el nivel del pasado concurso no llegó a los mínimos exigibles para uno de los actos centrales y más esperados del Carnaval. Es por ello que Fiestas lanzó la posibilidad de dejar la lucha por los premios de Interpretación en solo siete contendientes (como sucedió, por ejemplo, en 2007), e incluso dejarlo únicamente en seis. La variación no fue del agrado de la mayoría de los presentes, que abogan por mantener el actual formato de ocho clasificadas. A mano alzada solo Bambones, Mamelucos, Diablos Locos y Triqui Traques vieron con buenos ojos la modificación. Ante el desacuerdo mayoritario se lanzaron al aire otras propuestas como la de reducir el tiempo de publicidad en televisión para acortar el concurso e incluso que solo se cantara un tema en la final.
Lo que sí resultó atractivo para las murgas fue la propuesta de regresar a las cuatro fases (en teoría domingo, lunes, martes, miércoles y viernes), tal y como sucediera en 2014, en lugar de las tres tradicionales. Fiestas asume que se generará un coste económico por este incremento de preliminares, gasto salvable a tenor de lo tediosas que han sido algunas de las fases en estos últimos años. Pero el acuerdo entre ambas partes apenas duró unos minutos, ya que a continuación Gladis de León expresó otro de sus deseos, el cambio en el sistema de puntuación. Así, la concejal es partidaria de eliminar la media entre fase y final, ya que a su entender la ronda decisiva había perdido calidad al gastar varias de las murgas parte de su mejor repertorio en las rondas clasificatorias. Al igual que en la primera de las votaciones se opuso la mayoría. En el sentir general se argumentó que con la subida de calidad experimentada en las eliminatorias se había conseguido congregar más público en las gradas en los días previos a la final.
Puestos a variaciones en el sistema de puntuación fue Carlos Estébanez, de Ni Pico, el que expuso otra propuesta, la de que no exista división por apartados (inteligibilidad, crítica, humor y voces), sino que cada miembro del jurado califique a las murgas de mayor a menor puntuación. Un sistema parecido al que por ejemplo existe en Eurovisión e incluso en las distintas galas de las reinas del Carnaval. La proposición fue del agrado de la mayoría y Fiestas tomó nota de ella. Lo mismo que sucedió con la posibilidad de que los encargados de puntuar las letras no se inmiscuyan en el apartado vocal.
Ante la presencia de casi todas las murgas participantes en el concurso de Santa Cruz, con la compañía del gerente de Fiestas Juan José Herrera, y tras casi dos horas de reunión, Gladis de León emplazó a los grupos a que le remitieran en próximas fechas cualquier otra propuesta, ya que su intención es conformar las bases definitivas a la mayor brevedad posible para que puedan ser aprobadas luego por el consejo rector del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife. Celeridad encaminada a que las murgas pudieran tener ingresado en noviembre el primero de los pagos del contrato de colaboración (denominado tradicionalmente subvención) que tienen suscrito con el consistorio capitalino.
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