miércoles, 20 de enero de 2016

Diablos y Triquis, a su manera

Diablos Locos y Triqui Traques marcan territorio. En una segunda fase sin sorpresas, los trónicos y los de la calle La Noria dejaron los mejores argumentos, al menos los más sólidos, para estar en la final del viernes. Y ambos lo hicieron con su estilo propio. Los primeros gracias a dos temas un tanto díscolos, y los otros tirando de humo, resucitando incluso a su posesa de hace más de una década. Del resto, muy poco salvable, al menos para intentar pasar el corte.
Triqui Traques

Al contrario que el lunes, la segunda fase arrancó con muchos más decibelios, los que imprimieron al Recinto Triqui Traques. A los de La Noria se les nota inmersos en un proceso de reinvención. Desde la vuelta de La Juana (clave para recuperar el sello musical de antaño), estrenando director (un impetuoso Marcos González), recuperando efectos visuales e incluso uno de sus pasacalles más míticos de hace dos décadas, pero también rescatando personajes míticos para intentar repuntar. Su actuación intercaló momentos notables con otros muy forzados. Su primer tema De ilusiones se vive, fue muy irregular, ya que al punch inicial (con rajazo a los concejales de Santa Cruz) le siguieron momentos de falta de dicción y temas que les hicieron retroceder décadas ("nuestro padre Teide aquí se queda, y la Morenita es nuestra patrona") o al menos un par de años (las bragas de Tavío). Giraron hacia un tono más serio, y lo hicieron primero de manera acertada, cuando "la ilusión se encontró con la realidad" para hablar del paro, las viviendas sociales, la sanidad€ Pero ahí se perdieron, mezclaron en demasía y metieron en un callejón sin salida. Su moraleja y un final potente les evitó tocar fondo.

Con "Asombrados y siempre a tu lado" (que no pudieron cantar en la final de 2015) se agarraron al estilo que tan buenos réditos le diera a Triquis en su momento. La mitad de la murga se disfraza de sombra, su "amigo más universal" al que "nunca pierde de vista". El escenario perfecto para poner sobre las tablas toda clase de golpes, gags, juegos de palabras y esa manera de darle un giro cómico a los estribillos de músicas muy reconocibles a la vez de animadas. Pero se quedaron a medio camino. Tomaron buen rumbo yéndose de romería "a la sombra de los pinos" y con un regetón, e incluso alguna referencia notable a Gran Canaria: "En Las Palmas son la sombra de mis carnavales". Y ahí otro giro forzado reviviendo a su posesa, efecto tan impactante como metido con calzador. Fue la voz de la conciencia de una murga a la que, eso sí, no le dolieron prendas reconocer que precisamente no es ni la sombra de lo que fue, y a la vez el recurso para meterse a una grada a la que, sin importarle el sentido de aquello disfrutó, por fin, de una ración de humor tras una primera fase huérfana de él. Quizá el plus para optar a volver a la final.



Diablos Locos

Que la grada quedara patas arriba con la murga anterior puede ser un hándicap para casi cualquiera, pero no para Diablos Locos, este año de guiris y con la misma fuerza de siempre. Y es que solo con su pasacalle (sin duda el más participativo de todo el carnaval) los trónicos son capaces de superar el listón más alto posible. Por el feeling que tienen con el público, por su facilidad para generar una sonrisa y también por la fuerzas de sus voces. Y ayer no fue una excepción, ya que los de Masi Carvajal fueron brillantes. No de principio a fin, pero sí en los momentos claves (inicio y final). Y dentro de un particular estilo, eso sí, que puede generar no pocos reparos. Si el lunes Bambones cedió el testigo a los Samborondeños, ayer Diablos lo hizo a una murga oriental. Un particular batiburrillo que fue desde el tono más crítico hasta el golpe más desenfadado. Censuraron a un "gobierno facha", su Ley Mordaza, y los desahucios, pero no terminaron de llegar. Subieron de calidad con los paralelismos entre los proverbios de su tierra y los de aquí. Sonaron fuertes, pero por momentos perdieron en dicción, como en una irónica retahíla ("aquí hay que hacer apnea para cantar una canción", dijeron) que les sirvió para aumentar su cajón desastre: corrupción, Sanidad, comedores sociales, Willy, Paulino€ Trataron de tirar de las costumbres canarias para remontar el vuelo, pero entre las estrofas previas y un final sin el carácter clásico de los trónicos. Para el segundo tema quedaba La Sauna. Marca de la casa y la ocasión perfecta para no solo certificar un más que seguro pase a la final sino también para dar un aviso de cara a la cita del viernes. Entre sus clientes, "Bermúdez con su gente, que por fin van a sudar" lo que no sudan "trabajando por Santa Cruz", y también "Clavijo, que ni para cagar el nota suelta la mochila". Estrofas notables que dieron paso a otras más pobres, manidas y previsibles, antes de su mejor momento, el del cliente con una raya azul en medio y su doble personalidad, emulando el conflicto entre Arafo y Güímar. Con solo una toalla a la cintura durante todo el tema Diablos, como era previsible, acabó desnudándose, pero en medio de un giro a un tono más grave, con el que aseveraron que "estar desnudo no debe dar vergüenza; vergüenza es ir trajeado y robando". A su manera, Diablos sentó la base para la cita decisiva, donde seguro subirán, también a su manera, el nivel de ayer.

Marchilongas

Si en la primera fase fue a Jocikudos a quien le tocó bailar con la más fea, ayer el papelón le cayó a Marchilongas. Al borde de cumplir dos décadas, las de Keila Jerez no desentonaron con su entrada reivindicativa por el desalojo que sufrieron en su local, ni tampoco con su pegadizo pasacalles. Pero a partir de ahí se perdieron€ para no regresar más. Con El que tiene boca se equivoca no lograron dar en la diana. Quizá porque el desarrollo del tema no se sostuvo en una base sólida. Marchi criticó en base a lo que vio en internet (Cristina Tavío y la escasa previsión en las tormentas), periódicos y televisión (el viaje de la alcaldesa de Güímar a Madrid, los abusos de los bancos y la justicia). En medio de una sucesión interminable de tacos, las laguneras nunca rompieron y apenas conectaron con la grada, si bien lograron mantener su equilibrio musical pese a ir, por momentos, algo atropelladas.

El personaje de la estudiante que debe trabajar en lo que sea para pagarse la matrícula de la Universidad tampoco ayudó a Marchilongas, que malgastó muchos minutos de su segundo tema sin apenas aportar. Ni en la peluquería, ni repartiendo pizzas ni tampoco como dependienta de una tienda de ropa. Con una percha crítica, trataron de salpicar sus estrofas con humor, pero apenas lo consiguió, por lo que se quedaron en tierra de nadie en un final donde se echó en falta que explotaran más la situación de la joven tras licenciarse. Como con su primera canción, pese a no desentonar musicalmente, no rompieron.

Los Desbocados

Tras el bien sabor de boca que dejaron el año pasado, regresaba Desbocados. Algo inseguros en su entrada y con algo más de confianza en su pasacalles, los de Juani Padilla tenían la ocasión de corroborar su evolución€ Pero se equivocaron de dirección. Su primer tema, Los diferentes puntos de vista de un veredicto, fue una letra ombliguista que acabó siendo más ombliguista. Los de Cuesta Piedra recrearon al aficionado, al propio jurado y al murguero que pide perdón por no merecer el premio. En medio un santoral murguero sin venir a cuento y, su desquite particular por no pasar a la final en 2015 y, para rematar, recuerdan concursos (incluso de 1995) en los que veredicto no gustó a nadie. Para acabar piden "ir todos a una" por el bien del Carnaval. Quizá lo primero sería dejar de adentrarse en esta temática.

Lejos de mejorar, Desbocados terminó de perderse en su segundo tema, Las visitas. Sin un hilo argumental nada claro (si es que la canción lo tiene), los de Juani Padilla dispararon a todos lados, a los lujos de los políticos, la censura del año pasado a la Ni Fú-Ni Fá, los canariones a los que su "carnaval se lo hace el chicharrero". Su última visita, quizá en un afán por repetir el impacto logrado el año pasado por los mejores luchadores de canarias, fue la de Guachypanduzi, con pasacalles incluido. El homenaje fue tan merecido como odiosa la comparación entre un concurso y otro.

Ni Pico-Ni Corto

Los de Carlos Estévanez llegaban con la ilusión de confirmar su recuperación, pero también pincharon en hueso con dos temas originales en su punto de partida, pero que en su desarrollo apenas aportaron originalidad. Con El Indeciso criticaron, entre otros aspectos, los pactos políticos, antes de difuminarse en el ascenso de la UD Las Palmas, una temática en la que se salieron del hilo conductor de su tema por mucho que luego lo corrigieran con la puesta en escena de las gemelas de la UD Granadilla Noelia y Natalia Ramos. Tuvieron la ocasión de subir de nivel en una interactuación con el público, pero los temas que propusieron (comparativas entre los carnavales de Santa Cruz y Las Palmas), por más que vistos, fueron un lastre.

En "Cuál es tu papel" tampoco dieron con la tecla. Y eso que parecían disponer de un buen argumento a desarrollar€ pero el tema acabó siendo papel mojado. Más escenificación que contenido con el papel celofán, de periódico, de lija, de calco, de regalo, de aluminio€ Uno tras a otro, a Ni Pico se le escapaba la canción de entre las manos sin llegar a la originalidad ni tampoco introducirse en una temática más crítica. Aquella que desperdiciaron para darle más empaque a su actuación ya que solo tocaron de soslayo en su epílogo con los políticos ("vividor forrado de papel de plata") y la pobreza ("en la calle sin papales y vendo en un cartón").

Tras con Tras

Difícilmente las Tras con Tras pasan desapercibidas en sus entradas, y la de anoche también dejó huella mientras pintaban el cartel del Carnaval. Vibraciones positivas que las de Melca Barrera extienden también a sus pasacalles, pese a alguna variación que le ha hecho perder algo de chispa. Pero a partir de ahí les costó mantener el listón con Simplemente aguantando, un tema que pivotaron sobre la dificultad de encontrar trabajo superados los 40, lo que les ha convertido "en un parásito del que se quieren librar". Critican la explotación de las ETT y luego reivindican su derecho a una jubilación digna, quizá la parte más notable musicalmente, con cinco de sus solistas tirando del carro, pero no lo suficiente para que el tema remontara. Como Ni Pico media hora antes, Tras con Tras tampoco logró dio el paso obligado con su segundo tema, El álbum, una fiesta del pijama en la que la murga recordaba momentos de su infancia (la primera comunión) y su adolescencia, pero que nunca terminó de ofrecer el necesario punto humorístico por mucho que las de Melca Barrera se agarraran al Carnaval como remate. Al menos se bajaron con la cabeza alta tras una animada y contagiosa despedida. Rebotados. Séptimos y últimos de la noche, y con unas gradas casi vacías, Rebotados entró en escena con un sentido canto denunciando el maltrato escolar, antes de una presentación con la que evidenciaron que las murgas mixtas, bien trabajadas, pueden competir con mucha dignidad. El Robin Hood del presente, su primer tema a concurso, les sirvió para denunciar los abusos de los bancos, los maltratos (cantado solo por las féminas de las murgas) y los asesinatos de menores antes de un anhelo, "que haya ilusión y haya paz". Los de María Jiménez recurrieron "a músicas finales de otros temas" como popurrí para abordar asuntos como la Ley Mordaza, Willy García, enchufados políticos, rajazo a la concejal Gladis de León... Apuesta arriesgada y hasta frenética que por momentos les dejó casi sin aire, pero sin llegar descarrilar para un final de mucha fuerza.

La Opinión de TenerifeCarlos García

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