Allí, en la Casa del Miedo, los responsables de los Mamels decidieron poner en ambiente a los suyos. Por un lado con mensajes motivacionales: “ya somos historia pero queremos hacer más”, “orgullo”, “equipo”, “trabajo”... También uno premonitorio encima de la puerta principal: “¡Hoy puede ser un gran día!”. Junto a ellos, muchos de los cartones logrados por Mamelucos durante su historia. Todo, en medio de una atmósfera relajante. “Hasta el año pasado el día de la final esto era una locura y esta vez tratamos de que nada ni nadie nos desconcentrara, que al local solo entraran los componentes y además evitar los gritos y los apuros por los nervios a llegar tarde”, comenta el director Xerach Casanova. Incluso se recurrió a incienso para que el entorno fuera lo más relajante posible.
El ritual continuó de camino al concurso. “Salimos del local todos juntos, entramos en el Recinto igual e incluso nadie salió a fumar antes de cantar. Y lo notamos, porque subimos al escenario tan tranquilos como lo solemos hacer en la fase”, añade Xerach. Ya luego todo salió rodado para Mamelucos.
Recompensa
Uno de los mensajes que cuelga desde el viernes de la pared de la Casa del Miedo es el de “recompensa”. Esa fue la que precisamente logró Mamelucos a un año cargado de trabajo y esfuerzo. Y bajo este lema se fotografiaron ya de madrugada muchos de sus componentes, entre ellos (y con los cartones del doblete en sus manos) el director Xerach Casanova como Airam Bazzocchi, uno de los máximos responsables en de las letras. También hubo un rincón para el recuerdo, el de una foto gigante de un excomponente, Diego, fallecido meses atrás.
No hay comentarios:
Publicar un comentario