Se llama Alba Betancor, tiene 11 años y quiere ser Reina Infantil del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria. Esta joven apasionada de la moda, lo tiene muy claro. Sueña con representar a su Isla en una de las fiestas más populares de Canarias.Desde muy pequeña fantaseaba con desfilar por el parque de Santa Catalina, vestida con un hermoso traje lleno de colores y purpurina. "Solía ponerme los tacones de mi madre para andar por casa. Me veía caminando por el escenario cantando y bailando delante de todo el público", reconocía Alba entre risas.
Su primera oportunidad en este "mundillo", como le llama su madre, llegaba el año pasado. "Una amiga me habló de las fiestas del barrio de Costa Ayala y decidí presentarla como candidata a reina infantil para que viviera la experiencia. Siempre le he dicho que lo importante es divertirse y pasar un rato agradable", contaba su madre, Yurena.
Sin embargo, la alegría de la pequeña se duplicó al escuchar su nombre entre las finalistas del certamen. Aquella noche se convirtió en la cuarta Dama de Honor de las Fiestas de Montserrat.
"No me lo esperaba, fue muy bonito", señala Alba emocionada.
Este año no ha querido perderse la fiesta y fue primera finalista. "Fue alucinante ver la alegría de mi madre al recibir el premio. Ahora estuve un poco más cerca de conseguir el reinado", comenta Alba.
Además, presume de haber aprendido sola a desfilar: "Nadie me enseñó, aunque un mes antes del desfile nos reuníamos todas para practicar juntas". Confiesa estar muy sorprendida de haber quedado primera dama de honor porque había mucho nivel. "Cada una de nosotras teníamos a nuestra favorita, pero me alegra que hayan valorado mi esfuerzo".
Amante de la moda y la fotografía, combina sus estudios con el deporte, su otra gran pasión. Comenzó a interesarse desde muy pronto en diversas actividades deportivas y tras haber probado el ballet o el baile moderno, finalmente acabó encontrando su verdadera afición. Lleva cuatro años en un club de gimnasia rítmica y ha competido a nivel nacional, quedando entre las 100 mejores niñas de su categoría.
Asegura que para ella es imprescindible hacer deporte porque, además de mantenerse en forma físicamente, también le ayuda a mejorar su rendimiento en el colegio. "Cuando tengo que entrenar, llego muy activa a casa y estudio con más ganas. Saco mejores notas en los exámenes". Cuando sea mayor quiere estudiar estética porque le gusta mucho maquillarse y cree que lo hace muy bien.
Se considera amiga de los carnavales y disfruta mucho pintando su cara cuando se pone un disfraz. "También me gusta hacer mis propios disfraces. A veces es más fácil y divertido que comprarlo hecho", explica.
A pesar de que su sueño es convertirse en reina de estas fiestas, le fascinan los drags. A su corta edad, no se pierde ninguna gala y conoce a la perfección los nombres de cada uno de los participantes, aunque es fiel seguidora de uno en particular desde hace varios años. "Suele grabar las galas y verlas varias veces para aprenderse las coreografías. Gracias a la elasticidad que tiene, no le cuesta demasiado imitar a los drags", bromeaba su madre.
Bromas aparte, lo que está claro es que esta princesita de 11 años reúne las cualidades para participar en el certamen carnavalero. Alba apuesta por seguir intentándolo. Finalmente, lo importante en la vida no es soñar, sino cumplir los sueños.
Su sueño, cada vez más cerca
En la última edición de las Fiestas de Montserrat, un miembro del jurado se interesó en Alba para ser su diseñador en los carnavales capitalinos. Samuel Castellano defiende la sencillez de la niña sobre el escenario y cree que tiene muchas posibilidades dentro del concurso. Tiene una sola oportunidad porque el certamen es hasta los 12 años. Sólo se necesitan patrocinadores dispuestos a hacer su sueño realidad.
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