Eran las 20.50 horas y en Santa Catalina ya se palpaba el ambiente con olor a algodón de azúcar y sabor a ilusión que cada edición se forma en este acto carnavalero cada vez más popular. Con paquetes de pipas que parecen eternos y bocadillos preparados en casa, aquellos que no pueden permitirse fallar en esta cita anual, fueron testigos de una apertura muy completa que, entre aplausos, no dejó indiferentes. De esta manera, Daniel Calero condujo el acontecimiento con la gracia que lo caracteriza y la profesionalidad que se requiere.
Si bien se trata de un jolgorio de lunes, con las consecuencias laborales que conlleva, la fiesta fue de diez y las pancartas y globos, que forman parte del entramado cada año, no cesaron tanto en gradas como a ras del suelo. Nervios, pasión y letras ya aprendidas para dar calor a los componentes de caras pintadas que alzaron ayer sus trompetas después de meses de ensayos.
Sin nada que temer, resonaron las canciones creadas con el corazón y cargadas de intenciones para mejorar los aspectos sociales que más preocupan, mientras los presentes dejaban atrás sus asientos para ponerse en pie y aplaudir. Asimismo, en esta ocasión fueron dos murgas femeninas y cinco masculinas las programadas para inundar de música y carcajadas inevitables el parque.
Intentando mantener la calma y con ansia de mostrar su trabajo, Simpatikonas dio comienzo al concurso. Así, los aplausos sinceros les dio la confianza necesaria para no querer bajar del escenario. A continuación, Chismosos siguieron animando la fiesta hasta el turno de Las Despistadas, el último grupo femenino de la noche en actuar.
Como si el tiempo no corriera, al cierre de esta edición los seguidores incondicionales de Los Serenquenquenes mostraron que su amor hacia esta murga fundada en 1981 es interminable. De esta forma y con la soltura propia de años de experiencia, se esperaba a Los Chacho Tú, de los más valorados y que habitualmente ponen al parque en pie.
Así, sentarse no fue una opción para los que llegaron desde Vecindario para esperar a la otra murga nueva este año. Con la fuerza de sus 35 voces, Lengüetudos tenía la intención de dar alguna sorpresa para hacer más emocionante la espera para escuchar a la última y una de las preferidas, si esto se mide en función de la masa que aplaude tras cada letra que despierta sentimientos que sólo este concurso logra crear.
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